"Vosotros orad así:
"Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal".
Hoy en día buscamos fórmulas mágicas para mejorar, para estar mejor, para esto, para aquello, y, sin embargo tenemos en el Padre nuestro la mejor oración con la que poder no sólo estar mejor, sino sabernos mejor pues nos ayuda a descubrir en nosotros algo que no pensamos todos los días: somos hijos de Dios.
Siendo algo tan extraordinario para una persona lo hemos hecho tan rutinario que se nos olvida quienes somos, y no para crecer en soberbia, sino para crecer en responsabilidad y en acción de Gracias.
Crecer en responsabilidad porque Jesús no terminó ahí su enseñanza de la oración del Padre nuestro, sino que le puso una condición sin la cual esa oración no sirve para nada: "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas". Y esa es una gran responsabilidad los que no sólo nos llamamos sino que somos hijos de Dios: amar de tal modo a los demás que seamos capaces de perdonar a nuestros enemigos, así como Jesús nos perdonó en la Cruz. Y ahí está el centro de nuestra oración: que nos ayude a ser como Jesús, a vivir como Jesús.
Y a crecer en acción de Gracias porque ha sido un regalo, una Gracia, de Dios que nos hizo hijos de Él por medio de su Hijo, de su Unigénito, pues si Jesús no hubiese entregado su vida en la Cruz y no hubiese resucitado de entre los muertos y ascendido al Cielo, no tendríamos el Espíritu que nos transformó el día de nuestro bautismo en hijos de Dios. Eso si que es una Gracia extraordinaria y no merecida. Y debemos seguir creciendo en esa Gracia, es decir, debemos seguir creciendo en esa hermosa relación con el Padre que Jesús nos enseñó, que no es sólo una relación sentimental sino que es una relación sentimental y activa, porque si decimos que Él es Padre todopoderoso, entonces, como Jesús, debemos escucharlo y al escucharlo obedecerle hasta el punto de entregar nuestra vida por amor, como lo hizo Jesús.
jueves, 18 de junio de 2026
Crecer con el Padre nuestro
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