miércoles, 17 de junio de 2026

Desterrar la hipocresía

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial..."
Si hay algo que rechaza completamente el Señor es la hipocresía, y sobre todo la hipocresía moral y religiosa, que es la que señala en el evangelio de hoy. Por que sí hay muchas manera de ser hipócritas y, cada día que pasa vamos descubriendo muchas más gracias a las redes sociales.
Las redes sociales nos han hecho creer que podemos ser lo que queramos y eso se practica mucho, claro que en las redes sociales lo que expresamos y mostramos es lo mejor que queremos ser, no mostramos nuestros defectos y pecados, sino que nos vanagloriamos de virtudes y conquistas personales que no hemos logrado y que no tenemos para que la gente nos admire. Y eso redunda en los que tienen un espíritu débil y se encuentran en la disyuntiva de no querer mostrarse porque no han logrado nada y alcanzan la depresión de ser reales y verdaderos.
La hipocresía religiosa es creer que por mostrarme rezando o haciendo cosas religiosas ya soy una buena persona y un gran santo, y eso me da puntos para poder juzgar a aquellos que no lo hacen: "es que soy tan bueno y por eso siempre juzgo con verdad" salvo a mi mismo. Pero también está la hipocresía falsa que es en la que siempre digo todo lo contrario: soy tan malo, soy tan pecador, no sirvo para nada, no quiero tener ningún cargo... pero en el fondo sí busco cargos, sí quiero que me llamen, que me tengan en cuenta... pero después no hago nada de lo que me piden.
En definitiva lo que no tengo en cuenta es que el Padre que ve en lo secreto ve también el fondo de mi corazón y sabe si lo que estoy dando o mostrando de mí es verdad o no, y ahí está el tema, tengo que espejarme en Cristo para ser verdad, para vivir en la verdad y así alcanzar la Gracia de una sincera conversión, y no dejarme arrastrar por le mal de la hipocresía que no me deja ser lo que Dios quiere, y, a veces, no dejo a los demás alcanzar la Gracia de Dios y servir como Dios quiere.

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