viernes, 5 de junio de 2026

Persevera en las Sagradas Escrituras

"Tú, en cambio, permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste, y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús.
Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena".
Hermoso mensaje y consejo de san Pablo a Timoteo, y, también, a nosotros. Aunque algunos lo hayamos aprendido de grandes y no de niños, pero lo importante es que en un momento de nuestra vida hemos aceptado el camino de ser cristianos, y por eso, quizás no lo suficiente, hemos conocido las Sagradas Escrituras, pues la fe en Jesucristo se basa en lo que nos han predicado basándose en las Sagradas Escrituras, pues ahí está el fundamento de nuestra fe.
Es cierto que seguimos a Jesús, pero son las Sagradas Escrituras las que nos hablan de la Voluntad de Dios, las que nos dan a conocer la vida de Jesús, por eso debemos seguir encontrándonos con La Palabra para sostener nuestra fe, para seguir conociendo al Padre, al Hijo y por medio del Espíritu seguir creciendo y madurando nuestra relación con Ellos.
A veces, y les pasa a muchos, que se dejan instruir más por las ideologías del mundo que por las Sagradas Escrituras y quieren, por eso mismo, que sea el espíritu del mundo quien diseñe la vida de los cristianos. Y es ahí donde comienza la lucha interior pues nuestro corazón sabe lo que necesita y tiende siempre a lo mejor, pero, como dijo el Señor: "el espíritu está pronto pero la carne es débil", y, por esa razón, vamos dejando de lado las Sagradas Escrituras por hacerle caso al mundo.
Le decía al comienzo san Pablo a Timoteo:
"Me has seguido en la doctrina, la conducta, los propósitos, la fe, la magnanimidad, el amor, la paciencia, las persecuciones y los padecimientos, como aquellos que me sobrevinieron en Antioquia, Iconio y Listra.
¡Qué persecuciones soporté! Y de todas me libró el Señor.
Por otra parte, todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. Pero los malvados y embaucadores irán de mal en peor, engañando a los demás y engañándose ellos mismos".
No es que suframos persecuciones, sino que sufrimos en nuestro interior porque queremos que sea el mundo quien domine y no el espíritu, y vamos a ir intentando siempre que la Voluntad de Dios manifestada en las Sagradas Escrituras sea reemplazada por los mandamientos del mundo, sin darnos cuenta que el espíritu del mundo no nos salva, ni nos otorga la vida eterna, lo que sí recibimos por medio de la Gracia del Espíritu que nos ayuda a perseverar en la Voluntad de Dios para alcanzar la Salvación.

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