Dijo Jeremías:
«Oía la acusación de la gente: “Pavor-en-torno, delatadlo, vamos a delatarlo”.
Mis amigos acechaban mí traspié:
“A ver si, engañado, lo sometemos y podemos vengarnos de él”.
Pero el Señor es mi fuerte defensor: me persiguen, pero tropiezan impotentes.
Acabarán avergonzados de su fracaso, con sonrojo eterno que no se olvidará".
Hoy en día es más fácil y común hablar mal de la gente que hablar bien, buscar la paja en el ojo ajeno que ayudarlo a quitarla. El acusar a alguien, el levantar falso testimonio, el denigrar al otro, el destruir la dignidad de la persona es algo tan normal hoy en día que ya nada nos sorprende, y, lo que es peor, muchas veces, nos hacemos eco de las maldades que van y vienen por el aire de nuestras calles.
Y, como leemos en el Antiguo Testamento no es que seamos originales, sino que hemos dejado que el pecado siga reinando en nuestras vidas y no nos damos cuenta que nos hacemos eco de las insidias del maligno para ir destruyendo las familias, las amistades, la sociedad porque al desunir a las gentes él puede ganar terrenos para sembrar discordia, maldad, enemistad, etc.
Por eso, tenemos que saber que nada de lo que los demás digan puede dañar al hijo de Dios, pues el Señor es testigo de nuestra vida y Él conoce el interior de nuestro corazón, tanto si actuamos bien como si actuamos mal, y cada uno será juzgado según su actuar.
Y lo mismo nos lo dice Jesús:
"No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por uno céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones".
Cuando las palabras de los hombres quieran cuestionar nuestras vidas, cuando esas palabras nos quieran quitar la libertad, la alegría, la esperanza y, sobre todo, la confianza en el Señor sepamos que es el mismo Señor quien viene en nuestra ayuda para fortalecernos, para decirnos "no te preocupes, Yo estoy contigo, soy tu fortaleza, tu esperanza, tu escudo, tu baluarte", y es ahí donde todo se vuelve paz para seguir recorriendo el Camino que Él pensó para mí, y aunque sigan con las mismas intenciones el hijo de Dios seguirá fuerte y confiado en Su Palabra y no en la palabra de los hombres.
domingo, 21 de junio de 2026
Nuestra confianza está en el Señor
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.