"En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le decían:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?».
Hay momentos en que no hacemos las preguntas para saber, sino que las hacemos para poder condenar, para poder acusar, y, finalmente, para no hacer caso a lo que dicen. Y eso es lo que querían los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos con Jesús. No querían saber, porque si hubieran escuchado la verdadera respuesta, también, lo hubiesen condenado.
Y ahí estuvo la astucia de Jesús de hacerles una contrapregunta para saber sus intenciones.
"Jesús les respondió:
«Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme».
Y no es que Jesús no quisiera responder con la verdad, sino que sabía que ellos no estaban buscando la verdad, sino que buscaban un argumento para condenarlo directamente. Porque si le respondía con la verdad o si les mentía, igualmente no iban a creer en sus palabras, porque lo que buscaban era desacreditarlo ante la gente para que ellos no creyeran, tampoco, en sus palabras.
Y así pillados en sus maldad tuvieron que responder que no sabían responder a la pregunta de Jesús, sobre todo para no quedar en evidencia ante la gente, porque, en realidad, no querían arriesgarse a que la gente dejara de creer directamente en la autoridad del sumo sacerdote.
Cuando somos pillados en nuestra maldad no nos gusta que nos delaten y por eso nos seguimos ocultando en nuestros propios argumentos para poder tapar nuestras malas intenciones. Pero siempre la Verdad sale a la luz y se manifiesta de una manera que no podemos ocultarla.
Y así quienes quedaron mal frente a los demás fueron los que malas intenciones tenían, y así la astucia de Jesús hizo descubrir las malas intenciones de sus acusadores. Algo que nos ensaña a poner en práctica y a no dejarnos llevar por el qué dirán los demás, sino saber que muchos nunca querrán saber la verdad, sino que lo que querrán será condenar al que vive en la verdad.
sábado, 30 de mayo de 2026
Verdadera astucia
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