Finalizado el primer concilio de Jerusalén realizado por los apóstoles por el tema de la circuncisión (controversia que aconteció ya en los primeros años de la Iglesia) envían una carta a las comunidades nacidas entre los gentiles. En esta carta me ha gustado, entre otros, este texto:
"Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alborotado con sus palabras, desconcertando vuestros ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo".
"Algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alborotado con sus palabras..."
Lo repito porque, en realidad, son estas palabras las que me han resonado en los oídos. Y es, actualmente, una realidad que se sigue sumando en nuestra Iglesia: no son pocos los que usan de "su sabiduría" para sembrar la discordia, para hacer una nueva teología, un nuevo magisterio, queriendo tener siempre la verdad acerca de lo revelado y dejan de lado lo que, en verdad, ya ha sido revelado. Todo eso sin darse cuenta que la sabiduría del hombre no es nada frene a la sabiduría de Dios, quien a pesar de los desvíos de los hombres nos ayuda siempre a encontrar el camino de la Verdad que nos conduce a la Vida.
Por eso, los apóstoles siguieron diciendo:
"Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables..."
Cuando dejamos, verdaderamente, al Espíritu Santo que nos oriente descubriremos que la sabiduría humana no es la que debemos escuchar, sino que debemos dejarnos influenciar por los soplos del Espíritu que es quien guía y dirige a Su Iglesia por medio de sus mejores instrumentos.
Está claro que, para muchos, la autoridad no es un valor en nuestra Iglesia y por eso actúan fuera de lo que la autoridad legítimamente constituida nos va diciendo, y, sin quererlo por no aceptar sus palabras van aportando otros caminos que no nos llevan a la Gracia de la Vida de Cristo. Y, en realidad, es la obediencia la que nos ayudará a conseguir esa Gracia que necesitamos para transitar este Camino que Jesús nos ha dejado marcado, pues así como Él lo vivió nos llama a vivirlo a nosotros.
«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando".
viernes, 8 de mayo de 2026
Unidos en el mismo Espíritu
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