"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde...".
No es la paz del mundo la que nos da Jesús, sino su propia paz que es la búsqueda constante de la Voluntad del Padre, vivir en su Voluntad es lo que le da a nuestra vida la paz verdadera. La paz del mundo es la que muchas veces queremos experimentar, y muchos viven, que es la quietud, el estar tranquilos y no tener nada por lo que preocuparse, vivir con salud y sin ningún problema.
Aunque la paz del cristiano tiene algo parecido porque todo lo dejamos en manos del Padre y nos ocupamos de lo que Él nos pida, por eso también deberíamos vivir sin pre-ocuparnos de las cosas pues sólo nos toca ocuparnos de lo que sea Su Voluntad. Podemos estar tranquilos mientras nos ocupamos de seguir Su Camino que es la entrega cotidiana de nuestra vida ya sea en la oración, la acción, o el sacrificio, pues nuestra misión es consagrar nuestro día a Él para que todo sea para Él, por Él y con Él.
Y todo sabiendo que nunca estaremos quietos sino que nuestra vida será un actuar en nombre de Dios, y por eso no habrá quietud en nuestra alma porque siempre estará buscando escuchar al Padre para saber qué debe hacer, sabiendo que todo lo que haga no quedará sin recompensa y todo lo que acepte sea cruz o gozo será para gloria de Dios.
Así lo enseñaba también san Pablo a las nuevas comunidades:
"Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios".
De este modo no debemos preocuparnos ni dejar que se turbe nuestro corazón por lo que nos pueda suceder o por lo que el Padre nos pueda pedir porque sabemos que todo será para nuestro bien y el de su Cuerpo que es la Iglesia, así el Camino de la Vida será en la paz que su Gracia nos de por haber aprendido a vivir en Él.
martes, 5 de mayo de 2026
La Paz de Jesús
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