Dice San Pablo:
"Hermanos:
No dejamos de orar por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual".
Hermosa intención para la oración, para nosotros mismos y para nuestros hermanos: conseguir un conocimiento perfecto de la Voluntad de Dios para nuestras vidas. Sí, porque es algo que se nos olvida constantemente: "no he venido a hacer mi voluntad sino la del que me envió". Y ¿quién nos envió a nosotros? Sí, nosotros hemos sido enviados por Jesús a llevar la Buena Noticia al mundo, así como Él fue enviado por el Padre así también nos envía a nosotros. ¿Cuándo lo hizo? Cuando recibimos el Espíritu Santo en el bautismo, ese mismo día, aunque no éramos conscientes y no lo fuimos hasta no sé cuando, recibimos el mandato de ser misioneros en el mundo: evangelizadores, apóstoles de Jesús.
Por eso necesitamos siempre buscar la Voluntad de Dios en el día a día para que nuestra vida, cada día, se vaya configurando más a la de Jesús, pues es a Él a quien predicamos y a quien mostramos con nuestra vida. Por eso al buscar la voluntad de Dios vamos creciendo en "sabiduría e inteligencia espiritual", no sólo basta aprender o estudiar acerca de teología, biblia y demás, sino que hace falta que todo eso se lleve a la vida y se haga sabiduría para poder contarlo y testimoniarlo con nuestra vida.
Así, sigue diciendo san Pablo: "De esta manera vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificando en toda obra buena, y crecimiento en el conocimiento de Dios, fortalecidos plenamente según el poder de su gloria para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría, dando gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz".
jueves, 4 de septiembre de 2025
Orar por la voluntad de Dios
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.