domingo, 21 de septiembre de 2025

Fidelidad en la vida

"El que es de fiar en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto".
La fidelidad es algo que el Señor premia con mucho más de lo que podemos esperar, por eso lo que nos está señalando es nuestra falta de fidelidad a la Vida que Él nos ha regalado. ¿Cómo vivimos la vida en el Espíritu? ¿Somos fieles como Él fue Fiel? ¿Somos fieles a los Dones del Espíritu que Él nos ha dado?
"Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?"
Lamentablemente, a veces, nos creemos los dueños de la riqueza que nos ha dado el Padre y, por eso, nos alejamos de Dios para poder usarla a nuestro antojo. Dejamos de lado la Fidelidad a la Voluntad de Dios para poder creernos, nosotros mismos, los dueños y señores de lo que se nos ha dado para transformar el mundo.
"Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Por eso, cuando no somos fieles a la Voluntad de Dios nos hacemos fieles de otros dioses mundanos que nos van dirigiendo la vida. No queremos que Dios decida nuestro rumbo ni nuestra vida, pero nos dejamos convencer por los cantos de sirena del mundo y vamos como viviendo esclavos de las modas, de las ideologías temporales, de otros mandamientos, de otras religiones y tendencias dejando de lado el Camino, la Verdad y la Vida que nos ha mostrado Jesús.
Nos tornamos así, como dice san Pablo: "resultamos unos falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio contra él, diciendo que" Jesús es el Señor de nuestras vidas cuando no hacemos ni vivimos como Él nos pide. Por eso nos llama, constantemente, a una conversión interior para que descubramos si, realmente, somos Fieles a la Vida que Él nos ha dado y nos pide vivir o nos dejamos llevar por otros intereses o por otros dioses que no son el Padre de nuestro Señor Jesucristo, en quien decimos creer.

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