Creo que no se pueden dar mejores consejos que los que nos da san Pablo en la carta a los romanos:
"Que vuestro amor no sea fingido; aborreciendo lo malo, apegaos a lo bueno".
Nos encontramos, muchas veces, con amores fingidos, nuestros o de los otros, porque no tenemos que pensar siempre que son los demás los que fingen amar, sino que yo mismo, algunas veces finjo amar pues no siempre me es agradable tal o cual persona, pero hay que ser servicial, generoso... Pero creo que san Pablo va más allá de esa sensación de aceptar al otro, va al amar a Dios sobre todo las cosas y, por eso, amar el Bien por encima del mal, amar la virtud y descartar el pecado, amar los mandamientos y dejar de lado lo que el mundo me ofrece. Porque si amo, verdaderamente, a Dios con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi ser, intentaré, siempre, amar Su Voluntad.
A partir de ahí comienzan una serie de consejos y exhortaciones que las tenemos que pensar a cada una por separado, porque nos servirán para un exhaustivo examen de conciencia.
- Amaos cordialmente unos con otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo;
- en la actividad, no seáis negligentes;
- en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor.
- Que la esperanza os tenga alegres;
- manteneos firmes en la tribulación,
- sed asiduos en la oración;
- compartid las necesidades de los santos;
- practicad la hospitalidad.
- Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis.
- Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran.
- Tened la misma consideración y trato unos con otros: sin pretensiones, de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde.
- No os tengáis por sabios.
A buscar un momento de silencio y meditemos sobre este examen que nos da San Pablo.
martes, 7 de noviembre de 2023
Un buen regalo
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