"Junto con Jesús iba un gran gentío, y ´Él, dándose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: «Éste comenzó a edificar y no pudo terminar».
En este evangelio tenemos el ejemplo claro de que Jesús nunca nos vendió humo, sino que cuando nos invitó a seguirlo nos dijo de entrada qué es lo que teníamos o qué o cómo teníamos que hacer. Y, por eso mismo, nos puso el ejemplo del que quiere edificar una torre, pues para comenzar a recorrer un camino, primero tengo que saber hacia dónde voy, cuál es el final del camino, y, por otro lado, cuáles serán las exigencias del caminar, para saber si voy a poder afrontar todas las exigencias.
¿Quieres seguir a Jesús para alcanzar la vida eterna? Pues bien, arremángate porque lo primero será renunciar a tí mismo, cargar tu cruz de cada día, y, ahí sí, comenzar a seguirlo. ¿Estás dispuesto a hacer eso? Pues bien, cuando comiences a dar el primer paso el Señor te dará Su Gracia y, no sólo te acompañará en el Camino, sino que Él será el Camino contigo.
¿Si puedes abandonar el camino? ¡Claro que puedes! Pero si abandonas el Camino recuerda que seguirás caminando solo por otro camino, pues al abandonar el Camino abandonas al Señor, y, aunque Él siempre te estará esperando, nunca te obligará a seguir caminando.
Hoy en día muchos quieren alcanzar esa Meta pero sin las exigencias que el Señor nos presentaba, quieren, o queremos, caminar según nuestros propios gustos y de acuerdo a nuestras propias exigencias, o, mejor aún, ser nosotros quienes le exijamos al Señor por dónde ir y qué hacer. Pues te digo que por ahí no podrás llegar al mismo lugar, llegarás a otro lugar, alcanzarás otras metas, pero no las que el Señor pensó para tí.
Por eso el Señor siempre ha sido claro con la propuesta de vida: ¿quieres la Vida que yo te ofrezco? Pues éste es el Camino, el único que te conduce a la Verdad y a la Vida.
jueves, 9 de noviembre de 2023
El quiere celeste que le cueste...
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