"Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”.
“Todo lo que hacen es para que los vea la gente”, les reprochaba Jesús, indirecta pero directamente, a los escribas y fariseos, pero advirtiéndonos a nosotros de que no caigamos en la misma tentación, pues es muy fácil que caigamos en lo mismo, o mejor dicho, no somos pocos los que, muchas veces, caemos en lo mismo: nos gusta que nos miren y elogien por lo que hacemos, o hacemos las cosas para que los demás nos elogien.
Hace unos días “colgaba” en Instagram una frase de San Juan Capistrano que decía: “si lo que busco es agradar a la gente, ya no seré siervo de Cristo”, que es también otra manera de ver lo que decía Jesús.
Explicando, por favor. Si al vivir mi fe, si al estar unido a Cristo e intentar, cada día, ser fiel a la Voluntad de Dios agrado a los hombres, y, por ello me elogian… está bien. Pero si lo que busco primero es agradar a los demás y que me elogien y por eso hago lo que hago, entonces es un pecado de vanidad.
Claro que hay una débil línea roja entre una cosa y la otra, pero es en lo que debemos tener cuidado: ¿por qué hago lo que hago? ¿Para agradar a los demás o porque sé que es Voluntad de Dios? Porque, también es cierto, que, algunas veces, dejo de lado la Voluntad de Dios para no desagradar a los demás, y hago lo que todos hacen para no caer mal en el grupo, en la familia, en la sociedad.
Y, por supuesto, muchas otras veces, nos colgamos medallas de esto y de lo otro, para hacer ver lo “santo” que soy, pero después de quitarme la medalla no vivo nada de lo que eso representa. Y en cambio estoy muy lejos de querer o intentar hacer la Voluntad de Dios.
Porque ya lo dijo el Señor: Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos. No será fácil distinguir cuándo y cómo hago lo que hago, y por qué lo hago, pero siempre debemos tener en cuenta que mi vida tiene que ser reflejo de la de Cristo, y Él sólo dijo: “he venido a hacer la Voluntad del que me envió”, “no hago otra cosa que lo que he visto hacer a mi Padre”, “mi alimento es hacer la Voluntad de mi Padre”. Y todo le eso le trajo muchos seguidores y muchos que desearon su muerte, y, nosotros, si nos decidimos a ser verdaderos discípulos de Cristo, no tendremos que buscar agradar primero a los hombres, sino agradar primero a Dios.
domingo, 5 de noviembre de 2023
Todo lo hacen para que los vean
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