viernes, 30 de junio de 2023

Una Alianza de santidad

«Yo soy el Dios todopoderoso, camina en mi presencia y sé perfecto».
No sólo Dios le dijo esto a Abrahán, sino que nos lo dice siempre a nosotros mismos, pues con nosotros selló una Alianza mucho más plena y perfecta que con Abrahán, pues con nosotros la selló con la sangre del Hijo en la Cruz, una Alianza eterna e imborrable.
Una Alianza que, a pesar de que, muchas veces, no hemos tomado conciencia porque no nos lo han enseñado, es una alianza entre Él y nosotros. Digo que no nos lo han enseñado porque, muchas veces, nos han bautizado y no nos han dicho qué significaba ese bautismo, sino que nos han llevado a la Pila Bautismal y ¡listo! ahí ha quedado todo.
Sin embargo, para Dios Padre, desde el día de nuestro bautismo somos sus hijos, hemos sido consagrados a Él y Él ha sellado una Alianza de Amor con nosotros, una Alianza de Amor para que alcancemos la santidad que Él pensó desde antes de la creación del mundo para mí, para tí.
Clara es que si no conocemos o no nos han hecho conocer el significado y la responsabilidad de esa Alianza, no somos culpables por no vivirla, pero si sabemos qué es lo que implica ser hijo de Dios y no lo vivimos, entonces sí somos responsables de no querer vivir lo que el Padre quiere de nosotros.
Y es cierto, también, que nos puede pasar como a Abrahán, cuando Dios, a los 99 años de él y de Sara, le dice que va a ser padre: no sonreímos para adentro y no creemos que nosotros, siendo lo que somos, podemos llegar a ser santos. Y es cierto, no podemos ser santos, no podemos serlo sin la Gracia que Él nos da, pues "sin Mí no podéis hacer nada". Sin Él, sin Dios, no podemos llegar a vivir la Voluntad del Padre y alcanzar el Ideal de Vida que Él nos ha propuesto, por eso necesitamos, cada día, volver a Él, como el enfermo del evangelio, ponernos de rodillas frente a Él y pedirle que cure nuestra ceguera, nuestra enfermedad, que nos de la Vida que necesitamos para alcanzar la perfección que El Padre quiere para nosotros, pues ahí está la felicidad que anhela nuestra alma.

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