Hoy podríamos decir que se unen de una manera perfecta la dos lecturas, el Evangelio y la carta de San Pablo, pues los dos nos hablan del amor, pero no del amor afectivo sino del efectivo, en el que se demuestra si lo que decimos es lo que hacemos, porque a las palabras se las lleva el viento, como se dice. Por eso, San Pablo le habla claramente a los corintios, lo mismo que hace Jesús al darle una vuelta más a los mandamientos: no sólo hay que ser bueno y amar a los que son buenos y a los que nos aman, sino también...
"Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».
"Y lo mismo que sobresalís en todo - en fe, en la palabra, en conocimiento, en empeño y en el amor que os hemos comunicado - sobresalid también en esta obra de caridad.
No os lo digo como un mandato, sino que deseo comprobar, mediante el interés por los demás, la sinceridad de vuestro amor".
Y, muchos, seguramente, seguiremos pensando que eso es imposible. Y, sí, es imposible amar como Jesús nos ha amado, pues Él no sólo amó a los buenos sino que se anonadó a sí mismo tomando la condición humana cuando todavía estábamos todos en pecado, y nos amó hasta el extremo de entregar en la Cruz por nosotros. ¡Cuánto más podrá hacer por nosotros! ¿Cuánto podremos nosotros hacer en fidelidad al Amor que Él nos dio? ¿Seremos capaces de amar como Él nos amó? ¿Por lo menos lo intentamos o nos quedamos directamente con el "yo no puedo"?
El Ángel le dijo a María, y esa es una verdad como un pino: "para Dios nada hay imposible", y, hay que unirle lo que dijo Jesús: "sin Mí no podéis hacer nada", por lo tanto no intentemos vivir en cristiano sin Cristo, sin Dios. Si no nos alimentamos con el Pan de la Vida, si no rezamos lo suficiente, si no... entonces ¡claro! que no podrás. Pero si estás dispuesto a hacerlo, dedícale tiempo a las cosas de Dios, dedícale tiempo a la oración, a la reflexión, y, sobre todo, quítate de la cabeza los argumentos y excusas para no ir a Misa, porque para vivir como Dios te está pidiendo necesitas tener a Dios en el corazón, y ese Dios que te exige ese estilo de Vida se te da en la Eucaristía.
martes, 20 de junio de 2023
Cristiano sin Cristo...
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