«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon".
Domingo del Buen Pastor, así es conocido este 4º Domingo de Pascua, en donde Jesús utiliza la imagen del pastor para ayudarnos a tomar conciencia de a qué Voz tenemos que escuchar, y a Quién debemos seguir si, realmente, queremos alcanzar una Vida Verdadera.
Hoy en día escuchamos muchas voces, o, mejor dicho, oímos muchas voces en el día a día, y tenemos que aprender a escuchar las que nos hablan de la Verdad, de la Vida. Escuchar las que nos hacen la vida más fácil son como los cantos de sirena que nos llenan el oído de frases lindas, pero que, al final, sólo sirven para un momento, pero luego dejan vacía el alma.
La Voz del Buen Pastor, muchas veces, no es agradable escucharla pues nos presenta ideales demasiado altos o muy difíciles de conseguir, e, incluso, parecieran que las cosas que nos pide son anticuadas o fuera del tiempo en el que vivimos. Pero, también es cierto, que Él mismo nos ha dicho: “sin Mí no podéis hacer nada”, y, por eso, se nos da Él mismo como Alimento Verdadero para poder, con Su Gracia, alcanzar los ideales que Él sembró en el corazón y los que nos pide vivir: “sed santos porque vuestro Padre Celestial es Santo”.
También sabemos que El Buen Pastor antes se hizo Cordero para, así, poder entregarse y vivir antes que nosotros el Camino que nos proponía con su vida, para que, nosotros, viendo cómo Él lo vivió pudiéramos, también, tener la confianza necesaria en el Amor del Padre que nunca la abandonó, ni nos abandonará en los momentos de mayor dificultad.
Y, si por si acaso nos faltara una ayuda, nos dejó a Su Madre como Madre nuestra, para que siempre podamos sentirnos acompañados y seguros caminando de Su Mano por el Camino que el Hijo nos marcó con su Vida. Así, en este mes de Mayo ofreciéndole a María las Flores de cada día, podamos disponer nuestros corazones para disponernos a ser Fieles a la Vida que Jesús nos pide vivir.