jueves, 27 de octubre de 2022

Tomad las armas de Dios

No puedo dejar pasar la carta de san Pablo porque es algo que tenemos que aprehender de un modo extraordinario. No digo aprender de memoria, sino aprehendeer, es decir hacerlo nuestro, que cale profundo en nuestro corazón y lo podamos llevar a la práctica. Sí, porque vivimos tiempos en donde necesitamos estar muy fuertes y preparados, no intelectualmente, sino espiritualmente para los combates que se avecinan.
"Por eso, tomad las armas de Dios para poder resistir en el día malo y manteneros firmes después de haber superado todas las pruebas. Estad firmes; ceñid la cintura con la verdad, y revestid la coraza de la justicia; calzad los pies con la prontitud para el evangelio de la paz. Embrazad el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del maligno. Poneos el casco de la salvación y empuñad la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.
Siempre en oración y súplica, orad en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con constancia, por todos los santos".
No es que tenemos que tener miedo, como dicen algunos: ya está aquí el apocalipsis, no. Lo que pasa es que vamos corriendo tan de prisa por la vida que no tenemos tiempo de detenernos a pensar en las cosas del espíritu, y, sabemos que cuando corremos tanto nos cansamos más rápido, nos agobian las cosas que suceden y, en muchos casos, esas situaciones nos hacen perder la fe, la esperanza y dejamos de amar.
El mayor de los obstáculos en nuestro tiempo es no tener tiempo para pensar, para rezar, para encontrarnos con nosotros mismos y con el Señor, para descansar en nuestros hermanos y disfrutar de nuestra familia, y, más de una vez y de dos, no tener tiempo para rezar en familia, dejándola así desrotegida contra las asechanzas del mundo.
"Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. Poneos las armas de Dios, para poder aguantar las asechanzas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire".

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