"Así, pues, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre.
Para la libertad nos ha liberado Cristo.
Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud".
Muchas veces, y no pocas, en estos tiempos tan "libres" se condena a la Iglesia porque esclaviza o pretende hacer que sus fieles vivan sin pensar, para poder "someterlos" a su propio yugo. Y no mayor falsedad que esa, pues, ya Cristo es quien nos ha hecho libres de toda esclavitud, y por eso mismo, cuando nos invita a seguirlo, no nos lo exige, sino que lo da como una posibilidad en nuestra vida: "quien quiera venir en pos de mí...".
Claro está que cuando alguien elige un camino en la vida, sea cual sea, tiene que ser capaz de, también, saber cuáles son sus deberes y sus derechos. Porque no está bien querer ser parte de algo sin querer vivir los obligaciones y deberes que ese camino conlleva. Y así pasa en todos los ámbitos de la vida.
No puede llegar a ser médico estudiando en bellas artes, para ser médico tendré que estudiar en la facultad de medicina. Un ejemplo simple pero que ilumina un poco las decisiones que vamos tomando en nuestra vida.
Por eso, en épocas antiguas, no se bautizaba a los recién nacidos, sino que el bautismo era para las personas en edad adulta, para poder decidir seriamente si querían o no seguir el Camino de Cristo, ser cristianos. Porque se entendía que para poder ser cristianos había que decidirse por un estilo propio de vida: la que Cristo propone en el Evangelio.
Es ahí donde vemos cómo vivir la libertad de los hijos de Dios, y en eso tenemos como modelo principal a María, la Madre de Jesús, quien siendo libre se hizo esclava de Dios: "he aquí la esclava del Señor, que se haga en mí según tu palabra".
Una esclavitud en libertad para alcanzar la plenitud del ser, la plenitud de la persona, sabiendo que en toda elección fundamental de la vida hay que saber elegir cada día cómo vivir. Y en esa elección está la coherencia de mi actuar.
Claro es que no siempre conocemos el Evangelio de Jesucristo, y, por esa misma razón, no siempre nuestra vida cristiana es coherente, sino que vamos viviendo según soplen los vientos de la historia, y no precisamente de la historia de la salvación, sino la historia del mundo. Al estar tan "metidos" en el mundo no nos damos cuenta que ya nuestro cristianismo está viciado de normas e ideologías que van haciendo no-creíble nuestra fe, porque no está avalada por los actos de la vida diaria.
Es ahí cuando nos damos cuenta que queriendo ser libres en verdad, nos hemos convertido en esclavos de la moda y dejando de lado el evangelio, somos un antitestimonio de la vida cristiana, es decir, de Cristo mismo.
Y vemos, así, cómo se hace actual el evangelio de hoy:
"En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».
lunes, 10 de octubre de 2022
Esclavos o libres
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