"En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de la verdad - el evangelio de vuestra salvación -, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido".
San Pablo, refiriéndose a los que no eran parte del Pueblo de Israel, nos hace descubrir la marca imborrable que hemos recibido el día de nuestro bautismo: el sello del Espíritu Santo. Un Espíritu que santifica nuestras almas y nos colma con los bienes celestiales para que podamos alcanzar la santidad en el amor.
Ese sello es lo que nos identifica como los herederos del Reino, como los hijos del Rey que nos quiere y nos envía a llevar la Buena Noticia de una Vida Nueva a todos los hombres de buena voluntad que quieran escucharnos y escucharlo.
Así nuestra vida no es una vida para nosotros mismos sino que es una vida de entrega en misión constante porque es una vida llena del Espíritu Santo, que es Quien santifica y "moviliza" nuestro ser hacia la Voluntad de Dios. Por eso no depende de nuestras fuerzas el ser santos o el ser evangelizadores de la Buena Noticia, sino que le tenemos que dejar lugar al Espíritu para que nos ilumine, nos oriente y hable por medio nuestro, pues es Él Quien sabe y conoce todo lo que viene del Padre.
Cuando sólo hablamos de lo nuestro y damos testimonio de lo humano no llegamos al corazón de los hombres, pero cuando lo dejamos al Espíritu que hable por nosotros es Él quien llega al corazón, como lo hizo con Isabel cuando oyó el saludo de María.
Además, cuando sólo usamos palabras humanas o deseos humanos o sabiduría humana podemos caer en la hipocresía de hablar de lo que no vivimos, y cometer los mismos errores que Jesús señalaba a los fariseos y doctores de la ley:
"Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse".
Así son los que se creen más que Dios, o, como decimos habitualmente: los que son más papistas que el Papa. No caigamos en ese camino que no conduce más que a buscar honores propios, sino que busquemos el Reino de Dios y su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura y será el Espíritu quien nos oriente y lleve por el Camino que el Padre ha pensado y quiere para nosotros.
viernes, 14 de octubre de 2022
Marcados con el Espíritu
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