"Los que pretendéis ser justificados en el ámbito de la ley, habéis roto con Cristo, habéis salido del ámbito de la gracia.
Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe; porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor".
Hoy en día podríamos decir que "de nada vale ser bautizado o no bautizado, sino la fe que actúa por el amor", para que lo podamos comprender mejor. No basta decir que somos cristianos si no vivimos como cristianos, si no basamos nuestra vida en la obediencia a la Voluntad de Dios y en el amor a los hermanos como Cristo nos amó. El título de cristiano no basta para la salvación, y menos para cambiar el mundo, sino que, muchas veces, al contrario es un obstáculo para aquellos que necesitan salvarse.
Sí, muchas veces somos un obstáculo los malos cristianos porque no iluminamos la vida de los demás, sino que los llevamos a la confusión haciendo del cristianismo un mal camino para la salvación de los demás. Claro está que no es porque sea un mal camino, sino porque lo vivimos tan mal, somos tan incoherentes en nuestra vida, que en lugar de dar un buen testimonio damos un falso testimonio de lo que es vivir la fe.
Porque no es que san Pablo no viva la Ley y los Profetas, sino que va más allá, como dijo Jesús: "no he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a darles plenitud". Y ¿cómo les dió plenitud? Viviendo la Ley del Amor a Dios y a los hermanos, siendo Fiel a la Voluntad de Dios y amando a los hermanos.
Es cierto que amar no significa siempre perdonar y dejar pasar los malos actos, sino que, también por amor, tuvo que exhortar y recriminar las malas actitudes y malos ejemplos que muchos en Israel daban a los demás, por eso también decía: "haced lo que ellos dicen pero no lo que ellos hacen", porque sólo se dedicaban a cumplir con la letra de la Ley pero no a vivir la misericordia y amor entre hermanos.
«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».
Y, muchas veces, muchos de nosotros nos dedicamos a hacer o decir pero no a vivir, hemos caído en el mismo error que aquellos que cuestionaban a Jesús y que llegaron a condenarlo a la muerte en Cruz.
martes, 11 de octubre de 2022
Fariseo o cristiano?
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