"Jesús tomó la palabra y dijo:
«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?».
Hay dos cosas que siempre me llaman la atención sobre este evangelio: por un lado el hecho de no ser agradecidos con lo que los demás hacen por nosotros, y por otro lado, el sentir que, muchas veces, muchas personas, piensan que no tienen por qué dar gracias porque hay que hacer todo por ellos.
Hay una frase que repetimos, habitualmente, "es de buen nacido ser agradecido", pero no siempre somos agradecidos con lo que tenemos o con los demás hacen para y con nosotros. O, mejor dicho, suponemos que los demás saben que les agradecemos las cosas, pero nunca decimos: ¡Gracias! o ¡Te agradezco lo que has hecho!.
Hay frases que por fáciles que son no las decimos porque creemos que los demás saben que lo pensamos. Y ese no es el caso. Es hermoso poder decirle a alguien ¡Gracias! por lo que has hecho, o ¡qué rico que está esto que has hecho! o ¡te quiero!. Son frases pequeñas que revelan algo muy grande y hermoso que todos necesitamos escuchar, aunque creamos que con alguna actitud lo estamos diciendo. Pero cuando salen de nuestros labios es algo muy bello para escuchar, y, sobre todo, para decir.
Por otro lado decía que, en muchos casos, nos encontramos con personas que creen que siempre hay que hacerlas las cosas porque sí. ¿Por qué tengo que dar gracias si lo tienen que hacer por mí? Y no es así: el trabajo de una madre, o el trabajo de un padre, lo hacen por amor, lo hacen porque sale del corazón hacerlo, y aunque lo hagan todos los días, es bueno decirles gracias por lo que hacen. Si no lo hicieran seguramente le reclamaríamos que no lo hacen, por eso hay que estar agradecidos.
Y, también, por otro lado no siempre estar con el ojo atento por los errores que los demás cometen, porque, seguramente, habrá muchos aciertos que hacen pero que nunca les decimos ¡qué bien que lo has hecho! o ¡gracias por haberlo hecho! Sino que, también, les machacamos porque lo han hecho mal o porque así no había que hacerlo.
No es que pretendo caer en el super optimismo, sino que Dios quiere que podamos expresar las cosas buenas que los demás hacen y las que hacen por nosotros, para que el expresar nuestro agradecimiento, podamos, también, recibir las Gracias que vienen de Dios, pues él también nos agradecerá el ser agradecidos.
domingo, 9 de octubre de 2022
Dar las Gracias
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