martes, 19 de enero de 2021

Vivir con la mirada puesta en la Promesa del Señor

"Hermanos:
Dios no es injusto para olvidarse de vuestro trabajo y del amor que le habéis demostrado sirviendo a los santos ahora igual que antes.
Deseamos que cada uno de vosotros demuestre el mismo empeño hasta el final, para que se cumpla vuestra esperanza, y no seáis indolentes, sino imitad a los que, con fe y perseverancia, consiguen lo prometido".
Vivimos en un tiempo complicado, y las complicaciones del tiempo, muchas veces, nos quitan las ganas, las esperanzas de seguir avanzando, pues no nos dejan ver lo que va a suceder mañana, y es ese mañana el que nos preocupa y nos quita el aliento en el trabajo cotidiano.
Por eso me ha gustado este párrafo a los Hebreos porque nos invita a no dejarnos llevar por los tiempos malos, sino por la Esperanza que nos brinda el Señor, y nos invita, de parte de Dios, a seguir marchando con esperanza, con gozo hacia la meta, sin dejarnos llevar por lo que sucede en el tiempo de los hombres, sino por lo que el Señor nos ha prometido.
"De la misma manera, queriendo Dios demostrar a los beneficiarios de la promesa la inmutabilidad de su designio, se comprometió con juramento, para que por dos cosas inmutables, en las que es imposible que Dios mienta, cobremos ánimos y fuerza los que buscamos refugio en él, aferrándonos a la esperanza que tenemos delante. La cual es para nosotros como ancla del alma, segura y firme, que penetra más allá de la cortina, donde entró, como precursor, por nosotros, Jesús, Sumo sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec".
A tiempos extraordinarios, como el que estamos viviendo, Gracias extraordinarias para poder salir adelante, pero esas Gracias Extraordinarias las tenemos que conseguir junto al Señor. Y es justo en ese punto donde, algunos, estamos fallando, pues nos hemos alejado del mejor de los alimentos: la Eucaristía.
Es cierto que en algunos lugares no se puede concurrir a Misa, pero también es cierto que el miedo nos ha paralizado y no somos capaces de salir de nuestras casa para ir al Encuentro del Señor, aunque sea en la visita al Sagrario.
También es cierto que sí hacemos tiempo y escapadas para hacer lo que nos gusta o ir a hacer las compras o .... pero tenemos miedo de ir a la Iglesia al encuentro con el Señor. Y así nos perdemos las Gracias Extraordinarias que el Señor tiene para mí, para que pueda seguir con el alma fortalecida y con el entusiasmo que tuvieron los santos para ir al Encuentro del Señor, y, manifestar con sus vidas la fortaleza que da la Gracia y el Espíritu que vive en nosotros.
Hoy, en estos tiempos complicados, (que seguirán por mucho más tiempo) el Señor nos invita a la Esperanza y al testimonio vivo y claro de lo que esperamos y de lo que vivimos: la confianza está puesta en la Gracia que el Señor nos ha dado, nuestra Vida está en sus Manos y confiamos que, junto a Él, todo será Gracias, pero lejos de Él nos envolvemos en los mantos del temor y la desesperanza, pues la pre-ocupación de lo que vendrá nos quita las fuerzas para ser Fieles al día a día, para ser Fieles a su Voluntad en lo que hoy me toca vivir.
Volvamos a la Fuente de la Vida para que, alimentados por Él, podamos llevar al mundo Esperanza y Paz para que todos sabiéndonos cuidarnos podamos seguir siendo Fieles a la Vida que el Señor nos ha dado y nos pide vivir.

 

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