"Les dijo también:
-«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces".
Hay frases de Jesús que se nos olvidan fácilmente, o que, generalmente no traemos a la memoria para nuestro uso particular. Y, creo, que ésta es una de ellas.
"La medida que uséis" ¿a qué se refiere? A cómo yo trato a los demás, cómo yo trato a mi prójimo: en el amor, en el respeto, en el servicio... y sobre todo en el juicio o prejuicio que uso con ellos.
Es muy fácil, para cada uno de nosotros, juzgar o prejuzgar a las personas, porque es un simple acto de nuestra capacidad intelectual, de nuestro raciocinio, de nuestro razonar. Eso no lo podemos evitar, pero sí lo que podemos evitar es lo que sucede después de juzgar o prejuzgar a alguien. Es decir, yo veo a alguien o escucho un comentario sobre alguien ¿qué hago? Lo comparto o me callo? Sigo abundando en el mismo comentario y comienzo a divulgar algo que no se si es verdad? Difamo a alguien con mi comentario?
Hay una regla, muy humana, que muchas veces la hemos visto en otros muros que dice:
"Antes de hablar pregúntate si lo que vas a decir es cierto, es bueno, es necesario, es útil. Si la respuesta es no, tal vez lo que estás a punto de decir debería dejarse sin decir".
Y digo que es muy humana porque cuando no conocemos el evangelio, siempre tenemos que utilizar los valores humanos, que es el principio de toda buena relación o de lo que deberíamos hacer como parte de una sociedad civilizada: actuar con respeto y responsabilidad. Cosas que, aparentemente, han dejado de estar de moda, salvo que pida el respeto para mí y no para los demás.
Pero, cuando hablamos en el plano de la fe, o de la vida cristiana, tenemos que pensar primero en el bien de los demás, en el valor de la persona como tal, y, como dice, san Agustín, primero ama y después haz lo que quieras, pero primero ama. Porque el Amor es la medida de todos nuestros actos y acciones.
Y, si bien el pensamiento no es algo que podemos detener y, por lo mismo, nuestros pensamientos y juicios y prejuicios, siempre van a estar en evolución, lo importante es saber qué hago con ellos: los lanzo al aire y que caigan donde quieran o los dejo guardados en mi cabeza y rezo para no ofender a nadie con ellos o no hacer daño con mis palabras? Porque "todo lo que haga con mis hermanos a Jesús se lo estoy haciendo". No lo olvides.
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