"Cuando se quedó solo, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.
Él les dijo:
«A vosotros se os han dado entender el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”».
Los Doce y los que lo rodeaban, que eran los discípulos que lo seguían hacía un tiempo, son los que le preguntan a Jesús por el sentido de las parábolas, pues, como mucha gente, incluído nosotros, no siempre comprendemos lo que Dios nos quiere decir. Pero ¿nos tomamos el tiempo para sentarnos con Jesús para que nos explique lo que no entendemos? ¿Nos hacemos el tiempo para reflexionar lo que nos está sucediendo y cómo poder hacer para comprender la Voluntad de Dios? ¿Hacemos silencio para dejar a Dios que nos hable y nos ayude a saber cuál es Su Voluntad?
Creo que, muchas veces, nos hacemos los que entendemos la Voluntad de Dios, o, como mínimo Su Palabra, pero no sabemos interpretarla en nuestra vida, y, por eso, seguimos viviendo como si todo estuviera bien y fuera bueno hacerlo, sin detenernos a pensar si de verdad esto está bien o si es Su Voluntad.
Vivimos, generalmente, en la inocencia o inconsciencia de pensar que todo lo que hago o digo está bien hecho y dicho, sin ponerme a pensar el por qué lo he dicho o hecho, y si en verdad lo que hice fue Voluntad de Dios.
En este caso somos aquellos en los que la Palabra ha caído en medio de abrojos, pues la hemos escuchado, pero hemos seguido nuestra vida como si tal cosa, y no hemos dejado que la Palabra pueda echar verdaderas raíces en mi corazón. Los "apuros" de la vida cotidiana no me dan tiempo para hacer una seria reflexión acerca de lo que la Palabra le dice a mi vida, y si mi vida está siendo acorde a lo que la Palabra me dice, es decir si, realmente estoy siendo Fiel a la Voluntad de Dios que me habla por medio de la Palabra.
Por eso sería bueno volver a leer esta parábola con tranquilidad y descubrir que clase de tierra hay en mi corazón como para que la Palabra pueda echar buenas raíces, para que pueda ser mi vida un verdadero alimento.
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