Y a ellos les pregunta:
«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».
A veces, cuando nos conviene, nos escudamos en la Ley, pero cuando nos conviene dejamos de lado la Ley y hacemos lo que queremos. En este caso, Jesús, no es que haga lo que tenga ganas, sino que deja de lado la ley para poder hacer el milagro de devolver al hombre su salud.
En este caso, los fariseos se confabulan contra Jesús porque no respeta el sábado, una ley humana que impedía que se trabajara en el día de descanso. Por eso, y, como sucede en varias ocasiones, ellos creen que por esas actitudes Jesús quiere modificar o anular la Ley de Dios y los preceptos que ellos mismo crearon.
Y así, Jesús les respodnerá que de la Ley ni una coma ni una tilde va a ser modificada, pues es la Ley que Dios le dio al Pueblo de Israel, pero no dice nada de las prescripciones humanas que ellos mismos se fueron dando a lo largo del tiempo. Pues la ley humana puede ser modificada por los hombres, en cambio, la Ley Divina no puede ser modificada, salvo por el mismo Legislador.
Y eso es lo que en estos tiempos no entendemos, no sólo los que no son cristianos, sino, incluso, los mismos cristianos: la Ley de Dios, es decicr los 10 mandamientos, y lo que la Iglesia recoge en el Antiguo y el Nuevo Testamento, lo que creemos que es Palabra de Dios, no puede ser modificado en su esencia por ningún hombre, sea Papa o no.
Después hay otras prescripciones que a lo largo del tiempo se fueron adaptando a las nuevas realidades, pero lo esencial de nuestra fe no puede ser modificado.
Por eso necesitamos volver a las Fuentes de nuestra Vida, necesitamos retomar el conocimiento de la Palabra de Dios, no sólo como un buen libro para leer (porque algunas cosas son aburridas) sino como el libro desde el cual puedo hablar con mi Padre Dios y aprender a concerlo, descubrir cómo es su lenguaje y su forma de amarme, conocerlo y amarlo, para que, amándolo pueda llegar a una relación profunda de amor y eso me lleve a aceptar su Voluntad aquí en la tierra como en el cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.