En el evangelio de ayer la mujer pagana le decía a Jesús: "pero pero los perros comen de las migajas que caen de la mesa de los hijos", haciendo referencia a que los que no pertenecían al Pueblo de Israel también podían alimentarse de su Palabra, ya que los de su Pueblo no lo hacían, y, en cambio, lo rechazaban.
Hoy en los hechos de los apóstoles, nos narra una situación parecida:
"En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos:
«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra"».
Pablo y Bernabé, como todos los apóstoles y discípulos, también nosotros, somos enviados por Jesús a anunciar la Buena Noticia del Evangelio, pero no todos los que la escuchan la aceptan, y no todos los que queremos que la acepten se alegran de ella, e, incluso, los que la han llegado a aceptar luego la rechazan.
¿Por qué no se acepta la Palabra de Dios?
Para algunos el cristianismo es una religión hipócrita porque muchos que se llaman cristianos no viven como tal, no dan frutos del Espíritu, sino que hacen todo lo contrario a lo que Jesús hubiera hecho.
Otros la rechazan porque para ellos son todas prohibiciones que no van con las ideas del mundo, ni con el modo de vivir en el mundo de hoy, con un libertinaje que deforma la imagen del hombre creado por Dios.
Otros rechazan a los predicadores que no han sabido anunciar con alegría la Buena Noticia, o que, por prejuicios sobre ellos, me hacen rechazar el Mensaje de Salvación.
Y, otros, están tan llenos de sí mismos que son incapaces de abrir el corazón para recibir algo que les cambie la vida para mejor.
Y ¡tantas otras razones! que sería imposible describirlas.
Pero todo esto me hace pensar: ¿cómo recibo la Palabra de Dios? ¿Cómo vivo Su Palabra? ¿Se apreciar todo lo que Dios me da en los sacramentos, en la Palabra?
viernes, 14 de febrero de 2025
Predicar y aceptar
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