«¿Ves algo?».
Levantando los ojos dijo:
«Veo hombres, me parecen árboles, pero andan».
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad".
No siempre vemos con claridad cuál es la Voluntad de Dios, cuál es el camino que tenemos que seguir, qué es lo que tenemos que hacer, o, en muchos casos, que es cuando salen esas preguntas: el porqué sucede tal o cual cosa, o qué quiere Dios con esto.
Más, hoy en día, que vivimos con la ansiedad de que todo tiene que ser respondido como en internet o en la wikipedia o la IA, pero con Dios no hay esa rapidez y eso, también, nos produce cierta ansiedad y desconsuelo.
La serenidad en el discernimiento y la espera en la respuesta de la Palabra de Dios es lo que necesitamos continuamente, porque cuando resolvemos las cosas con demasiada prontitud, o con ansiedad en el corazón, o con resentimientos o prejuicios, entonces, seguro que resolvemos o respondemos algo que no es lo mejor.
Por eso, en este milagro el Señor nos enseña a esperar: a veces vemos, pero no vemos toda la realidad, "veo hombres, pero parecen árboles, pero andan". Es la realidad pero distorsionada, por eso necesito volver a Jesús para que disipe la distorsión y mi ayude a ver bien la realidad, porque si veo árboles que andan eso me puede llegar a preocupar mucho más, pues pueden ser los monstruos que torturan mi vida.
Volver a Jesús y saber esperar es, quizás, un esfuerzo que debemos hacer, pues en ese diálogo sereno y en esa espera paciente, está, seguramente, la Gracia necesaria para poder discernir con mayor claridad y eficiencia, y, sobre todo, contar con su Gracia que es lo que necesitamos en todo momento para poder hacer Su Voluntad aquí en la tierra como en el cielo.
miércoles, 19 de febrero de 2025
Veo árboles que andan
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.