"El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara.
El Señor Dios dio este mandato al hombre:
«Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día en que comas de él, tendrás que morir».
Siempre que nos prohíben algo, siempre tenemos ganas de hacer ese algo. Si nos diagnostican tensión alta o azúcar, nos dan una ganas locas de comer con sal o dulces. Es algo que está dentro de nuestra realidad. Pero, a la vez que nos dicen lo que no debemos comer nos dicen cuál es la consecuencia de esa desobediencia.
En este caso Dios le prohíbe al hombre que coma del árbol porque el día que coma de él tendrá que morir. Es una referencia a la desobediencia que, más adelante, el escritor lo va a hacer en función del pecado original. La serpiente tentó a la mujer y ésta al varón, y los dos cayeron en pecado de desobediencia y fueron expulsados del Edén.
De ahí que el pecado original sigue vivo y el tentador siempre estará al acecho, como dice San Pedro, buscando a quien devorar, porque lo que le importa a Satanás no es que el hombre muera, sino poder destruir la Obra de Dios, el Plan de Salvación de los hombres.
Por eso mismo san Pablo habla de una lucha constante en su interior:
"Así, pues, descubro la siguiente ley: yo quiero hacer lo bueno, pero lo que está a mi alcance es hacer el mal. En efecto, según el hombre interior, me complazco en la ley de Dios; pero percibo en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo nuestro Señor! Así pues, yo mismo sirvo con la razón a la ley de Dios y con la carne a la ley del pecado".
Así, cuando más nos unimos a Cristo, por su Palabra y Eucaristía, más fuerza tendremos interiormente para poder actuar de acuerdo a la Voluntad de Dios, pero si no estamos unidos y no maduramos en la Fidelidad a Dios, no siempre haremos lo que Dios nos pide sino que nos dejaremos llevar por nuestros propios deseos y circunstancias, dándole lugar al Tentador para que vaya destrozando la obra que Dios comenzó.
miércoles, 12 de febrero de 2025
Nuestra lucha
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