martes, 18 de febrero de 2025

El peligro de la levadura

"En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan y no tenían más que un pan en la barca.
Y Jesús les ordenaba diciendo:
«Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes».
Y discutían entre ellos sobre el hecho de que o tenían panes.
Dándose cuenta, les dijo Jesús:
«¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis en corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís?".
¿A qué se refiere Jesús con la levadura de los fariseos y Herodes? Por supuesto que no se refiere al pan que no tenían los apóstoles, sino al peligro de que una pequeña cuota de la falsedad e hipocresía de fariseos o de la maldad de Herodes pudiera contagiarlos.
A veces nos contagia más el fariseísmo y la maldad de algunos que la bondad y la verdad de otros, porque, en realidad, es más fácil (pareciera) vivir en la mentira y la falsedad o fariseísmo, que buscar el camino de la Verdad, que, como dice Jesús, es el único que nos hace libres.
Y es cierto, con un poco de mentira frente a corazones que están obstinados en no creer se pueden construir grandes mentiras y crear un gran caos en una sociedad, en una familia, en una comunidad. Es lo que le reprocha Jesús a los apóstoles: andan discutiendo por el pan y Él no se refería al pan, pero estaban preocupados por si se daba cuenta y les reprochaba el no haber traído pan suficiente.
Cuando estamos tan preocupados por las cosas más mundanas nos olvidamos de lo espiritual, y es lo espiritual lo que nos hace madurar como cristianos en la búsqueda de la Voluntad de Dios. Cuando dejamos que la falsedad y la maldad nos emboten el corazón, entonces somos los más indeseables porque no llevamos nada bueno hacia los demás, sino que vamos sembrando cizaña, mentira, y no damos la Vida que el Señor quiere de nosotros.
Por eso el Señor siempre nos muestra el camino mejor, aunque difícil, pero el mejor para construir y mejorar el lugar en el que me ha pedido que viva, que lleve su mensaje. No dejemos que la levadura de los fariseos y de Herodes se meta en nuestro corazón, sino que permanezcamos unidos a la Gracia de la Salvación, para ser siempre instrumentos de Paz.

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