"Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar?; y ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie?; y ¿cómo anunciarán si no los envían? Según está escrito:
«¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien!».
¿Quién ha hecho sobre nosotros el Primer Anuncio del Evangelio? Porque hemos creído en el Nombre del Señor, y, por eso, creemos que estamos salvados. Pero el Primer Anuncio del Evangelio es sólo eso: el primer anuncio, después viene algo más y mucho mejor: viene vivir el Primer Anuncio, porque si sólo nos quedamos en que fuimos anunciado de una Gran Noticia, es mejor, anunciados de una Buena Noticia y no ha pasado nada en nuestra vida, quiere decir que no hemos dejado que esa Voz llegue al corazón.
Sí, cuando la Buena Noticia llega al corazón del hombre, esa persona comienza a cambiar, comienza a descubrir un Camino Nuevo para vivir, un Camino Nuevo para recorrer y es así cuando debe comenzar a tomar nuevas decisiones, es cuando comienza a ejercer su derecho de ser libre, pues la libertad se hace efectiva cuando decido sobre lo que tengo que hacer. Y para decidir debo conocer, debo escuchar y discernir.
Así, cuando el Primer Anuncio de la Salvación llega a mi corazón y comienzo a recorrer ese Camino Nuevo, es ahí cuando me doy cuenta que el Señor me ha llamado: "Quien quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue su Cruz de cada día, y ¡sígame!" Es ahí cuando me doy cuenta que este Camino es serio y que implica no sólo caminar, sino que es un camino de conversión, de salvación, de Vida Nueva, porque todo se hace nuevo con la Gracia del Señor.
Y, será esa Gracia del Señor la que vaya trabajando en mí y su Luz se vaya reflejando en mi vivir, así, cada día que pase y cada día que siga siendo Fiel al Señor, entonces comenzará otro proceso: predicaré con mi vida la Buena Noticia del Señor, seré un misionero del Primer Anuncio de la Salvación, pues no podré dejar en silencio la alegría de haber sido amado por un Dios que pensó en mí desde antes de la creación del mundo para que sea santo e irreprochable en su presencia por el Amor, por eso, envió a Su Hijo Único a salvarme, y al salvarme me dio su Vida para que yo tenga una Vida Nueva para entregarla al mundo, para que el mundo crea que Él es el Salvador, el Mesías, el Señor.
jueves, 30 de noviembre de 2023
Anucniar el Primer Anuncio
miércoles, 29 de noviembre de 2023
Saber discernir
Cuando el Rey Baltasar, hijo de Nabucodonosor, necesitó de alguien para interpretar las cosas de Dios, como su padres, envío a traer a Daniel:
"¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey mi padre? He oído decir de ti que posees el espíritu de los dioses, y que en ti se encuentran inteligencia, prudencia y una sabiduría extraordinaria".
Los reyes tenían gente sabia e, incluso, magos que podían adivinar cosas, pero para saber acerca de las cosas de Dios, envió a traer a alguien que tenía fama de conocer a Dios, porque hay que estar en relación con Dios para saber interpretar sus signos.
Dios, como sabemos, no siempre nos habla directamente, sino que utiliza de instrumentos, de causas segundas, de signos en los tiempos, pero no todos saben interpretarlos. Por eso necesitamos de encontrarnos con alguien que, estando en relación con Dios, son su Palabra y conociendo su forma de actuar, nos ayuden a interpretar Su Voluntad.
Así, Jesús, en los evangelios de estos días, nos habla de lo que sucederá al final de los tiempos, pero no nos da la fecha, porque eso no es importante. Tampoco es importante que nos preocupemos de las cosas que van ocurrir, sino de preparar nuestra alma para ese momentos. Por eso, en el evangelio de hoy nos dice: "Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas".
Si hemos puesto nuestra confianza en el Señor, y hemos sido perseverantes en nuestro Caminar en Él, entonces nada nos sucederá, porque lo esencial es que salvemos nuestras almas, pues en el último día Él vendrá por nosotros para darnos un lugar en el Reino de los Cielos.
Mientras tantos, cada día, tendremos que perseverar en el Camino, buscando siempre la Voluntad de Dios para vivirla aquí en el tierra como en el Cielo, y, si se nos hace difícil discernir y conocer cuál es Su Voluntad buscar ayuda en aquellos que tienen, como Daniel, el Don de discernir y ayudarnos a discernir acerca de lo que Dios quiere para nuestras vidas. No dejemos lugar a que quienes no conocen a Dios, ni a Su Voluntad, dirijan nuestras almas hacia la perdición, sino que, con la ayuda de la Gracia y Su Espíritu, podamos alcanzar la perfección y la salvación de nuestras almas.
martes, 28 de noviembre de 2023
No te pre-ocupes ¡ocúpate!
"Ellos le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
Siempre ha sido una incógnita, y lo seguirá siendo, para el hombre saber cuándo es el último momento de la vida, cuándo es el día del fin de los tiempos o del fin del mundo. Por eso se han creado tantas ¿ciencias? de lo paranormal para saber cuándo me va a suceder esto o aquello, qué va a pasar conmigo mañana, o, queriendo hablar con los muertos que ellos me digan qué va a pasar conmigo, o con el mundo o con esto o con aquello.
Pero, en ningún momento el Señor nos dio una fecha exacta porque tampoco Él la conoce ni la conocía, "sino mi Padre que está en los Cielos", sólo El Padre conoce esa fecha y esa hora, pero no la revelará para que no cunda el pánico. Pero, sobre todo, para que no vivamos con el miedo de lo que nos puede pasar mañana, sino ocupado en la Fidelidad al Amor del hoy.
"Él dijo:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el final no será enseguida».
¿Has pensado cómo sería tu vida si te dijeran que mañana se acaba? Quizás entres en pánico, quizás te dediques a acomodar lo que está desacomodado, quizás... pero si esa afirmación es falsa? Por eso el Señor nos ha pedido que no nos ocupemos del mañana, sino que nos ocupemos del hoy, de vivir en plenitud el hoy, pues el mañana es incierto y lo único que puede llegar a traernos es una pre-ocupación que lo único que puede llegar a hacer es ocuparnos sin sentido.
Pero si en el hoy estamos pendientes de lo que Dios nos va mostrando, y de lo que Él nos va pidiendo, y somos fieles a Su Voluntad, no tendremos que preocuparnos de nada porque será Él quien se ocupe de darnos "pistas" para seguir adelante.
Deja de lado los horóscopos y tantas otras tonterías que nos hablan de un futuro incierto, concéntrate en la Voluntad de Dios pues Él te guiará por el mejor de los Caminos para alcanzar la Vida que sueñas y anhelas.
lunes, 27 de noviembre de 2023
Tu ganancia depende de tu trabajo
De los sermones de san León Magno, papa
Dice el Señor: Si vuestra virtud no es superior a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Esta superioridad de nuestra virtud ha de Consistir en que la misericordia triunfe sobre el juicio. Y en verdad lo más justo y adecuado es que la creatura, hecha a imagen y semejanza de Dios, imite a su creador, que ha establecido la reparación y santificación de los creyentes en el perdón de los pecados, prescindiendo de la severidad del castigo y de cualquier suplicio, y haciendo así que de reos nos convirtiéramos en inocentes y que la abolición del pecado en nosotros fuera el origen de las virtudes.
La virtud cristiana puede superar a la de los escribas y fariseos no por la supresión de la ley, sino por no entenderla en un sentido material. Por esto el Señor, al enseñar a sus discípulos la manera de ayunar, les dice: Cuando ayunéis no os hagáis los melancólicos, como los hipócritas, que ponen una cara mustia, para hacer ver a los demás que están ayunando. Os digo de veras: Ya recibieron su paga. ¿Qué paga, sino la paga de la alabanza de los hombres? Por el deseo de esta alabanza se exhibe muchas veces una apariencia de virtud y se ambiciona una fama engañosa, sin ningún interés por la rectitud interior; así, lo que no es más que maldad escondida se complace en la falsa apreciación de los hombres.
El que ama a Dios se contenta con agradarlo, porque el mayor premio que podemos desear es el mismo amor; el amor, en efecto, viene de Dios, de tal manera que Dios mismo es el amor. El alma piadosa e íntegra busca en ello su plenitud y no desea otro deleite. Porque es una gran verdad aquello que dice el Señor: Donde está tu tesoro, allí está tu corazón. El tesoro del hombre viene a ser como la reunión de los frutos recolectados con su esfuerzo. Lo que uno siembre, eso cosechará, y cual sea el trabajo de cada uno tal será su ganancia; y donde ponga el corazón su deleite, allí queda reducida su solicitud. Mas, como sea que hay muchas clases de riquezas y diversos objetos de placer, el tesoro de cada uno viene determinado por la tendencia de su deseo, y si este deseo se limita a los bienes terrenos, no hallará en ellos la felicidad, sino la desdicha.
En cambio, los que ponen su corazón en las cosas del cielo, no en las de la tierra, y su atención en las cosas eternas, no en las perecederas, alcanzarán una riqueza incorruptible y escondida, aquella a la que se refiere el profeta cuando dice: La sabiduría y el saber serán su refugio salvador, el temor del Señor será su tesoro. Esta sabiduría divina hace que, con la ayuda de Dios, los mismos bienes terrenales se conviertan en celestiales, cuando muchos convierten sus riquezas, ya sea legalmente heredadas o adquiridas de otro modo, en instrumentos de bondad. Los que reparten lo que les sobra para sustento de los pobres se ganan con ello una riqueza imperecedera; lo que dieron en limosnas no es en modo alguno un derroche; éstos pueden en justicia tener su corazón donde está su tesoro, ya que han tenido el acierto de negociar con sus riquezas sin temor a perderlas.
domingo, 26 de noviembre de 2023
Es Señor?
"Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos, más pequeños conmigo lo hicisteis”.
Último domingo del tiempo litúrgico, llamado, ordinario. Y en este Domingo celebramos a Jesucristo Rey del Universo, Rey de nuestra vida, Señor de Señores, Señor de nuestra vida. ¿Por qué?
¿Por qué lo celebramos con este título? O, ¿por qué es Señor de nuestra vida?
Lo primero es más fácil que lo segundo, por supuesto, porque siempre es más fácil decir cosas que vivir lo que decimos. Decir que Jesús es el Rey del Universo es fácil porque sabemos que ha sido coronado sobre todo nombre por nuestro Padre Celestial, pues Él es el Mesías y Señor, y entregó su vida por nosotros, en obediencia al Padre, hasta la muerte en Cruz y resucitó para nuestra Salvación. Eso es el centro de nuestra Fe, es el centro y la verdad que ilumina toda nuestra vida de Fe, no hay nada más importante que esa Verdad.
Pero, de ahí, a que ese Señor sea el Señor de mi vida… hay un paso largo, o, mejor dicho, muchos pasos para llegar a entrar en mi corazón y mi vida.
Hoy por hoy, en este siglo XXI que vivimos y en esta sociedad que lo que busca es “vivir la vida loca” (aunque sea una canción ya vieja), creo que todo lo puede si se lo propone, y todo lo puede desde que ha entendido que ser libre es hacer todo lo que quiero y lo que deseo y más allá también.
Y, lo peor es que en el pensamiento de muchos cristianos (por no decir todos) se nos ha metido la misma idea o forma de vivir, pues mientras no hagamos mal a nadie podemos hacer todo lo que queramos. Quitando así, del medio, la idea de pecado, y, sobre todo, de moralidad cristiana, pues si todo el mundo lo hace ¿por qué yo no puedo hacerlo?
Es ahí donde vemos que mucho ¡Señor, Señor! Pero no lo dejamos actuar en nuestra vida, o, mejor dicho, no actuamos como Él nos enseñó con Su Vida, sino que hacemos lo que el mundo nos invita a hacer, y, así, hacemos que las ideologías del mundo manejen nuestras vidas, nos hacemos esclavos de un mundo que nos lleva a la perdición de nuestra alma, y a la despersonalización de mi vida.
Si realmente el Señor es Señor de mi vida, no tengo por qué preocuparme de despersonalizarme, de no alcanzar la perfección de mi vida, pues Él sabe lo que soy y lo que quiero ser, y me llevará de Su Mano por el mejor Camino para que no sólo alcance la salvación de mi alma, sino que alcance la felicidad que anhelo. Por eso, confía en el Señorío del Señor, como lo hizo María.
sábado, 25 de noviembre de 2023
Me saciaré de tu semblante
De las Conferencias de santo Tomás de Aquino, presbítero
Adecuadamente termina el Símbolo, resumen de nuestra fe, con aquellas palabras: «La vida perdurable. Amén.» Porque esta vida perdurable es el término de todos nuestros deseos.
La vida perdurable consiste primariamente en nuestra unión con Dios, ya que el mismo Dios en persona es el premio y el término de todas nuestras fatigas: Yo soy tu escudo y tu paga abundante. Esta unión consiste en la visión perfecta: Al presente vemos a Dios como en un espejo y borrosamente. Entonces lo veremos cara a cara.
También consiste en la suprema alabanza, como dice el profeta: Allí habrá gozo y alegría, con acción de gracias al son de instrumentos.
Consiste asimismo en la perfecta satisfacción de nuestros deseos, ya que allí los bienaventurados tendrán más de lo que deseaban o esperaban. La razón de ello es porque en esta vida nadie puede satisfacer sus deseos, y ninguna cosa creada puede saciar nunca el deseo del hombre: sólo Dios puede saciarlo con creces, hasta el infinito; por esto el hombre no puede hallar su descanso más que en Dios, como dice san Agustín: «Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón no hallará reposo hasta que descanse en ti.»
Los santos, en la patria celestial, poseerán a Dios de un modo perfecto, y por esto sus deseos quedarán saciados y tendrán más aún de lo que deseaban. Por esto dice el Señor: Entra en el gozo de tu Señor. Y san Agustín dice: «Todo el gozo no cabrá en todos, pero todos verán colmado su gozo. Me saciaré de tu semblante»; y también: «Él sacia de bienes tus anhelos.»
Todo lo que hay de deleitable se encuentra allí superabundantemente. Si se desean los deleites, allí se encuentra el supremo y perfectísimo deleite, pues procede de Dios, sumo bien: Alegría perpetua a tu derecha.
La vida perdurable consiste también en la amable compañía de todos los bienaventurados, compañía sumamente agradable, ya que cada cual verá a los demás bienaventurados participar de sus mismos bienes. Todos, en efecto, amarán a los demás como a sí mismos, y por esto se alegrarán del bien de los demás como del suyo propio. Con lo cual, la alegría y el gozo de cada uno se verán aumentados con el gozo de todos.
viernes, 24 de noviembre de 2023
Qué dirá Jesús?
"En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:
«Escrito está: “Mi casa será casa de oración"; pero vosotros la habéis hecho una "cueva de bandidos”».
Si hoy Jesús entrara en los Templos ¿qué encontraría?
Primero, en muchos templos no podría entrar porque están cerrados. Son pocos los templos que permanecen abiertos durante el día. Aunque los que permanecen abiertos son pocas veces visitados para ir a rezar, son más bien museos para visitas turísticas que templos para encontrarse con el Señor.
Segundo, si va un poco antes de la misa, quizás encuentre dos o tres personas que estén rezando, y unas 20 o 30 que estén hablando de cosas que han pasado o de gente a la que estén criticando. Si llega a punto de comenzar la misa, no encontrará mucha más gente, pero sí 10 minutos después que aun está llegando gente que siempre llega tarde. Y, aún así habrá gente que esté hablando entre ellos porque no les interesa ni un ápice la misa.
¿Qué hará o dirá Jesús en esos casos? Lo dejo a vuestra imaginación...
¿Qué hago yo cuando voy a Misa? ¿Qué hago yo cuando se que el templo de mi barrio o de mi pueblo está abierto? ¿Aprovecho para ir a rezar frene al Sagrario porque se que me encontraré con el Señor ahí? Así como salgo todos los días para el mercado o para ir a tomar el café o para ir al médico ¿camino un poco más para ir a hacer la visita al Señor que me espera en el Sagrario?
Muchas veces decimos que no tenemos paciencia, que no podemos perdonar, que no nos concentramos en las oraciones, que nos falta fe, que ... que... que no tengo tiempo para encontrarme con el Señor, pero sí tengo tiempo para estar hablando en el cafe, en la esquina, en la acera, en el mercado, en la peluquería, en... en... pero sentarme en un banco frente al Sagrario donde sé que está el Señor esperándome... nunca tengo tiempo.
¿Qué dirá Jesús si vuelve a entrar en nuestros Templo?
jueves, 23 de noviembre de 2023
Oración al Buen Pastor
Del Comentario de san Gregorio de Nisa, obispo, sobre el Cantar de los cantares
¿Dónde pastoreas, pastor bueno, tú que cargas sobre tus hombros a toda la grey?; (toda la humanidad, que cargaste sobre tus hombros, es, en efecto, como una sola oveja). Muéstrame el lugar de reposo, guíame hasta el pasto nutritivo, llámame por mi nombre para que yo, oveja tuya, escuche tu voz, y tu voz me dé la vida eterna: Avísame, amor de mi alma, dónde pastoreas.
Te nombro de este modo, porque tu nombre supera cualquier otro nombre y cualquier inteligencia, de tal manera que ningún ser racional es capaz de pronunciarlo o de comprenderlo. Este nombre, expresión de tu bondad, expresa el amor de mi alma hacia ti. ¿Cómo puedo dejar de amarte, a ti que de tal manera me has amado, a pesar de mi negrura, que has entregado tu vida por las ovejas de tu rebaño? No puede imaginarse un amor superior a éste, el de dar tu vida a trueque de mi salvación.
Enséñame, pues —dice el texto sagrado—, dónde pastoreas, para que pueda hallar los pastos saludables y saciarme del alimento celestial, que es necesario comer para entrar en la vida eterna; para que pueda asimismo acudir a la fuente y aplicar mis labios a la bebida divina que tú, como de una fuente, proporcionas a los sedientos con el agua que brota de tu costado, venero de agua abierto por la lanza, que se convierte para todos los que de ella beben en manantial, cuyas aguas brotan para comunicar vida eterna.
Si de tal modo me pastoreas, me harás recostar al mediodía, sestearé en paz y descansaré bajo la luz sin mezcla de sombra; durante el mediodía, en efecto, no hay sombra alguna, ya que el sol está en su vértice; bajo esta luz meridiana haces recostar a los que has pastoreado, cuando haces entrar contigo en tu refugio a tus ayudantes. Nadie es considerado digno de este reposo meridiano si no es hijo de la luz y del día. Pero el que se aparta de las tinieblas, tanto de las vespertinas como de las matutinas, que significan el comienzo y el fin del mal, es colocado por el sol de justicia en la luz del mediodía, para que se recueste bajo ella.
Enséñame, pues, cómo tengo que recostarme y pacer, y cuál sea el camino del reposo meridiano, no sea que por ignorancia me sustraiga de tu dirección y me junte a un rebaño que no sea el tuyo.
Esto dice (la esposa del Cantar), solícita por la belleza que le viene de Dios y con el deseo de saber cómo alcanzar la felicidad eterna.
miércoles, 22 de noviembre de 2023
Firmeza en la fidelidad
«¡Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié durante tres años y te he alimentado hasta que te has hecho mozo! Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y ten presente que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el género humano. No temas a ese verdugo; mantente a la altura de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos».
Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo:
«¿Qué esperáis? No obedezco el mandato del rey; obedezco el mandato de la ley dada a nuestros padres por medio de Moisés. Pero tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios».
El martirio de los 7 hijos macabeos nos hace pensar mucho, pero sobre, si leéis mejor la lectura vais a ver que la fortaleza de los chicos al entregarse al martirio viene de parte de su madre. Es la madre quien ha sembrado, en el corazón de los hijos, la fidelidad a la Ley de Dios y los ayuda y fortalece a seguir en fidelidad con su palabra.
La educación no sólo está en la palabra que damos, sino en el testimonio de vida, en la fortaleza y firmeza de nuestras vidas para llegar a ser fieles a la Voluntad de Dios, hasta ese extremo de entregar la vida a pesar del sufrimiento que eso provoque.
¿Qué es lo que hoy nos pasa? Que, en realidad no creemos en Dios, no creemos en su Ley, no creemos en el Evangelio y por eso no lo vivimos ni lo predicamos con la fortaleza del Espíritu que nos viene por medio de la fidelidad a Dios.
¿Qué pasaría si tuviéramos que estar en la piel de los protagonistas de la primera lectura? ¿Seríamos capaces de aceptar el martirio por ser fieles a Cristo y su Evangelio? ¿Seríamos capaces como padres para fortalecer la fe de los hijos para que no sean infieles a Dios?
Son preguntas que nos tenemos que hacer para saber si, realmente, estamos viviendo o creyendo lo que decimos ser, pues si no es así tenemos que volver a pensar si queremos seguir a Cristo o no, porque seguirlo, implica, también, aprender a renunciar a todo aquello que nos aparta de la Voluntad del Padre.
Es cierto, sí, que no es fácil el planteo, pero tenemos que tener en cuenta que la fortaleza en esos momentos no es nuestra, sino que seremos fortalecidos por el Espíritu, pero sólo nos dará la Gracia si queremos ser Fieles, no antes, pues si tenemos disposición para la Fidelidad a Dios, se nos dará más Gracia, pero si no estamos dispuestos se nos quitará hasta la que tengamos.
martes, 21 de noviembre de 2023
Con quien te identificas?
«¡Enviadme al sepulcro! No es digno de mi edad ese engaño. Van a creer los jóvenes que Eleazar a los noventa años ha apostatado y si miento por un poco de vida que me queda se van a extraviar con mi mal ejemplo.
Eso sería manchar e infamar mi vejez. Y, aunque de momento me librase del castigo de los hombres, no me libraría de la mano del Omnipotente, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable ley».
"Pero Zaqueo, de pie, y dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».
Dos personajes: Eleazar y Zaqueo, han sido tocados por la Gracia de Dios. Eleazar para poder dar testimonio de coherencia de vida de fe hasta el martirio, y no sólo por él mismo, sino para que otros no se escandalizaran por haber apostatado a último momento para salvar su vida, después de vivir toda una vida de entrega y fidelidad a la Ley de Dios, siguió siendo fiel pudiendo, con la mentira, haber salvado su vida.
Zaqueo, un pecador, ante la presencia de Jesús en su vida decidió arrepentirse y convertirse, pero antes "pagando" el daño que había hecho, y la salvación llegó a su vida y a su familia.
Dos ejemplos que nos tienen que hacer pensar en lo que hacemos cada día, si nuestra vida de fe es un testimonio real y verdadero para los que están a nuestro lado. No sólo un testimonio porque somos coherentes con lo que vivimos, y nunca nos equivocamos, sino que, cuando nos equivocamos sabemos arrepentirnos, pedir perdón y "pagar" los daños que hemos ocasionados con nuestras malas acciones.
En el lado contrario vemos los otros personajes de la historia: los amigos de Eleazar y los fariseos. Los amigos de Eleazar querían llevarlo a la mentira para salvar su vida, dejando así un testimonio falso de su fortaleza en el Señor. Y los fariseos que sólo se quedan mirando y juzgando una situación, sólo para criticar y no hacer nada para salvara el alma de los demás, sino todo lo contrario, condenándose ellos mismos por no querer salvar al pecador de su pecado.
¿Con qué personaje te identificas? Piénsalo y busca cómo agradar al Señor y poder dar un testimonio claro para los que buscan el Camino de la Salvación.
lunes, 20 de noviembre de 2023
Vencedor de la segunda muerte
Del Tratado de san Fulgencio de Ruspe, obispo, Sobre el perdón de los pecados
En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la última trompeta, porque resonará y los muertos despertarán incorruptibles y nosotros nos veremos transformados. Al decir «nosotros» enseña Pablo que han de gozar junto con él del don de la transformación futura todos aquellos que, en el tiempo presente, se asemejan a él y a sus compañeros por la comunión con la Iglesia y por una conducta recta. Nos insinúa también el modo de esta transformación cuando dice: Esto corruptible tiene que vestirse de incorrupción, y esto mortal tiene que vestirse de inmortalidad. Pero a esta transformación, objeto de una justa retribución, debe preceder antes otra transformación, que es puro don gratuito.
La retribución de la transformación futura se promete a los que en la vida presente realicen la transformación del mal al bien.
La primera transformación gratuita consiste en la justificación, que es una resurrección espiritual, don divino que es una incoación de la transformación perfecta que tendrá lugar en la resurrección de los cuerpos de los justificados, cuya gloria será entonces perfecta, inmutable y para siempre. Esta gloria inmutable y eterna es, en efecto, el objetivo al que tienden, primero, la gracia de la justificación y, después, la transformación gloriosa.
En esta vida somos transformados por la primera resurrección, que es la iluminación destinada a la conversión; por ella pasamos de la muerte a la vida, del pecado a la justicia, de la incredulidad a la fe, de las malas acciones a una conducta santa. Sobre los que así obran no tiene poder alguno la segunda muerte. De ellos dice el Apocalipsis: Bienaventurado el que toma parte en esta resurrección primera. Sobre ellos no tendrá poder alguno la segunda muerte. Y leemos en el mismo libro: El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. Así como hay una primera resurrección, que consiste en la conversión del corazón, así hay también una segunda muerte, que consiste en el castigo eterno. Que se apresure, pues, a tomar parte ahora en la primera resurrección el que no quiera ser condenado con el castigo eterno de la segunda muerte. Los que en la vida presente, transformados por el temor de Dios, pasan de mala a buena conducta, pasan de la muerte a la vida y más tarde serán transformados de su humilde condición a una condición gloriosa.
domingo, 19 de noviembre de 2023
MIs talentos
"Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene".
No es difícil pensar que esta frase o aquella de “pedid y se os dará”, hagamos referencia siempre a la parte material, o lo que necesito, o los bienes que tenemos. Pero, en realidad, el Señor siempre habla y nos quiere llevar más allá de lo terreno, de lo material.
En esta parábola de los talentos habla de la disponibilidad y de la valentía que tenemos a la hora de poner nuestra vida en juego para hacer la Voluntad de Dios.
El Padre nos ha llamado, a cada uno, a vivir en un tiempo determinado, en un lugar determinado, para que, con los talentos y valores que nos ha dado, seamos protagonistas, por Su Gracia, de la transformación del mundo, de la construcción del Reino de Dios en la tierra.
Para ello, cada uno, deberá buscar su propia vocación y, en función de ella, poner en funcionamiento todo lo que el Señor nos ha dado. Claro está que para poder usar bien todos los talentos debemos primero saber cuáles son y para qué los debemos usar. Por eso, también, se nos han dado los Dones del Espíritu para que sea Él quien nos ayude a discernir y descubrir el por qué y el para qué el Señor nos ha llamado.
Cuando descubrimos nuestra vocación, nuestro llamado a vivir de tal o cual manera, entonces ahí podemos comenzar a descubrir qué es lo que el Señor ha puesto en nuestro corazón para ponerlo al servicio de la misión que nos ha encomendado: ya sea como sacerdotes, consagrados, esposos, familia, etc.
A veces, nos suele ocurrir que estamos mirando a ver qué hace el vecino y qué dones tiene el vecino, si es mejor o peor que yo, y es ahí cuando perdemos el tiempo y dejamos que sean otros los protagonistas de lo que yo debo hacer, y, por pereza o mala disposición, me convierto en un actor de segunda en este teatro de la vida.
Otras veces, por temperamento creo que no sirvo para nada y me quedo con los talentos guardados en mi vida, porque no soy capaz de mirar y ver lo que Dios ve en mí, y, por eso, también, me quedo como escondido de la vida sin poner en funcionamiento los dones recibidos.
En realidad, no es fácil discernir lo que Dios ha pensado para mi en este momento histórico, pero si me quedo sin asomarme a la Voluntad de Dios, me perderé lo mejor que tengo que hacer, y eso nadie lo va a hacer por mí.
sábado, 18 de noviembre de 2023
Para salvarnos...
De la Homilía de un autor del siglo segundo
Seamos también nosotros de los que alaban y sirven a Dios, y no de los impíos, que serán condenados en el juicio. Yo mismo, a pesar de que soy un gran pecador y de que no he logrado todavía superar la tentación ni las insidias del diablo, me esfuerzo en practicar el bien y, por temor al juicio futuro, trato al menos de irme acercando a la perfección.
Por esto, hermanos y hermanas, después de haber escuchado la palabra del Dios de verdad, os leo esta exhortación, para que, atendiendo a lo que está escrito, nos salvemos todos, tanto vosotros como el que lee entre vosotros; os pido por favor que os arrepintáis de todo corazón, con lo que obtendréis la salvación y la vida. Obrando así serviremos de modelo a todos aquellos jóvenes que quieren consagrarse a la bondad y al amor de Dios. No tomemos a mal ni nos enfademos tontamente cuando alguien nos corrija con el fin de retornarnos al buen camino, porque a veces obramos el mal sin darnos cuenta, por nuestra doblez de alma y por la incredulidad que hay en nuestro interior, y porque tenemos sumergido el pensamiento en las tinieblas a causa de nuestras malas tendencias.
Practiquemos, pues, el bien, para que al fin nos salvemos. Dichosos los que obedecen estos preceptos; aunque por un poco de tiempo hayan de sufrir en este mundo, cosecharán el fruto de la resurrección incorruptible. Por esto, no ha de entristecerse el justo, si en el tiempo presente sufre contrariedades; le aguarda un tiempo feliz; volverá a la vida junto con sus antecesores y gozará de una felicidad sin fin y sin mezcla de tristeza.
Tampoco ha de hacernos vacilar el ver que los malos se enriquecen mientras los siervos de Dios viven en la estrechez. Confiemos, hermanos y hermanas: sostenemos el combate del Dios vivo y lo ejercitamos en esta vida presente, con miras a obtener la corona en la vida futura. Ningún justo consigue en seguida la paga de sus esfuerzos, sino que tiene que esperarla pacientemente. Si Dios premiase en seguida a los justos, la piedad se convertiría en un negocio; daríamos la impresión de que queremos ser justos por amor al lucro y no por amor a la piedad. Por esto los juicios divinos a veces nos hacen dudar y entorpecen nuestro espíritu, porque no vemos aún las cosas con claridad.
Al solo Dios invisible, Padre de la verdad, que nos ha enviado al Salvador y Autor de nuestra incorruptibilidad, por el cual nos ha dado también a conocer la verdad y la vida celestial, a él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
jueves, 16 de noviembre de 2023
La Iglesia viva es el Cuerpo de Cristo
De la Homilía de un autor del siglo segundo
Dice el Señor: Todo el día, sin cesar, ultrajan mi nombre en medio de las naciones; y también en otro lugar: ¡Ay de aquel por cuya causa ultrajan mi nombre! ¿Por qué razón ultrajan el nombre de Dios? Porque nuestra conducta no concuerda con lo que nuestros labios proclaman. Los paganos, en efecto, cuando escuchan de nuestros labios la palabra de Dios, quedan admirados de su belleza y sublimidad; pero luego, al contemplar nuestras obras y ver que no concuerdan con nuestras palabras, empiezan a blasfemar, diciendo que todo es fábula y mentira.
Cuando nos oyen decir que Dios afirma: Si amáis a los que os aman no es grande vuestro mérito, pero grande es vuestra virtud si amáis a vuestros enemigos y a quienes os odian, se llenan de admiración ante la sublimidad de estas palabras; pero luego, al contemplar cómo no amamos a los que nos odian y que ni siquiera sabemos amar a los que nos aman, se ríen de nosotros y con ello el nombre de Dios es blasfemado.
Así pues, hermanos, si cumplimos la voluntad de Dios, perteneceremos a la Iglesia primera, es decir, a la Iglesia espiritual, que fue creada antes que el sol y la luna; pero, si no cumplimos la voluntad del Señor, seremos de aquellos de quienes afirma la Escritura: Habéis convertido mi templo en una cueva de bandidos. Por tanto, procuremos pertenecer a la Iglesia de la vida, para alcanzar así la salvación.
Creo que no ignoráis que la Iglesia viva es el cuerpo de Cristo. Dice, en efecto, la Escritura: Creó Dios al hombre, hombre y mujer los creó; el hombre es Cristo, la mujer es la Iglesia; ahora bien, los escritos de los profetas y de los apóstoles nos enseñan también que la Iglesia no es de este tiempo, sino que existe desde el principio; en efecto, la Iglesia era espiritual como espiritual era el Señor Jesús, pero se manifestó visiblemente en los últimos tiempos para llevarnos a la salvación.
Esta Iglesia que era espiritual se ha hecho visible en la carne de Cristo, mostrándonos con ello que, si nosotros conservamos intacta esta Iglesia por medio de nuestra carne, la recibiremos en el Espíritu Santo, pues nuestra carne es como la imagen del Espíritu y nadie puede gozar del modelo si ha destruido su imagen. Todo esto quiere decir, hermanos, lo siguiente: Conservad con respeto vuestra carne, para que así tengáis parte en el Espíritu. Y, si afirmamos que la carne es la Iglesia y el Espíritu es Cristo, ello significa que quien deshonra la carne deshonra la Iglesia, y este tal no será tampoco partícipe de aquel Espíritu, que es el mismo Cristo. Con la ayuda del Espíritu Santo, esta carne puede, por tanto, llegar á gozar de aquella incorruptibilidad y de aquella vida que es tan sublime, que nadie puede explicar ni describir, pero que Dios ha preparado para sus elegidos.
miércoles, 15 de noviembre de 2023
La actualidad de la Palabra
Hace muchos siglos habló Dios por medio de la Sabiduría, pero pareciera que está hablando hoy porque ha visto cómo van los grandes del mundo. Pero, claro, como la Palabra de Dios es viva y eterna siempre tiene valor:
"Escuchad, reyes, y entended; aprended, gobernantes de los confines de la tierra.
Prestad atención, los que domináis multitudes y os sentís orgullosos de tener muchos súbditos: el poder os viene del Señor, y la soberanía del Altísimo.
Él indagará vuestras acciones y sondeará vuestras intenciones.
Porque, siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni actuasteis según la voluntad de Dios".
Claro que podría ponerme a hablar de la actitud de los gobernantes de la tierra y exhortarlos a ellos a cambiar de actitud, pero, creo que la mayoría de ellos no lee mi facebook, y, muchos de ellos si siquiera cree en Dios. Pero bueno, tampoco pierdo la esperanza que le llegue algo de todo lo que pensamos y decimos, por que tenemos algunos que, realmente, dan pena como están gobernando y los desastres que están haciendo.
Pero ¿sabéis que? Ellos, también, son como nosotros y han estado sujetos a las leyes del pecado original y han dejado paso a las tentaciones de satanás que quiere destruir por completo la obra de Dios. Sobre todo han sucumbido a la seducción del apetito de poder y han dejado que la semilla del mal, en todas sus formas: vanidad, soberbia, apetito de poder, etc., comiencen a germinar en ellos y se hagan enormes plantas que no dejen ver la realidad.
Y, digo que son como nosotros, porque también nosotros estamos sujetos a las mismas leyes y a las mismas tentaciones. Por eso tenemos que mirar a los grandes de la tierra y ver cómo acaban los que no se dejan guiar por la Voluntad de Dios, y, tienen como meta la verdad, la justicia, el amor y la paz. Pero, sobre todo, sabemos que tenemos un camino constante de conversión, pues, como dice el Señor: el justo peca siete veces por día, por eso sabemos que tenemos que seguir mirando y pidiendo al Señor la Gracia de una sincera conversión para no caer bajo el poder del Príncipe de este mundo.
Hoy en día estamos escandalizados por los gobernantes que no traen paz a sus naciones, que no miran las necesidades de los ciudadanos sino que sólo miran, como dicen la canción: "a ver quién la tiene más grande", pues sólo están mirando quién tiene el arma más poderosa o quién tiene más poder sobre los demás, o quien puede quedarse más tiempo haciendo daño al país.
Pero en vida cotidiana, en nuestra propia vida, en nuestra familia, en nuestra comunidad parroquial ¿no actuamos a veces con apetito de poder y no dejamos o no buscamos que la Voluntad de Dios nos ayude a vivir como hermanos? ¿No nos creemos, acaso dueños de la verdad y señalamos, discriminamos, nos distanciamos, nos dividimos, no dejamos lugar a otros para hacer lo que Dios les ha pedido?
No sólo miremos lo que hacen los demás, aprendamos de sus errores, pero también veamos los nuestros porque aunque somos los pequeños, también tenemos nuestro propio apetito de poder.
martes, 14 de noviembre de 2023
Siervos inútiles
"¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os mandado, decid:
“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».
Sabemos que las exigencias de Dios son muy altas, y que, cada vez que crecemos un poco, Él nos exige un poco más, por eso las palabras de Jesús en este Evangelio pueden llegar a parecer demasiado exigentes, o, en algún caso hasta de mal hombre. Pero no es así, porque, por lo menos a mí me parece, lo que quiere el Señor es que no nos quedemos parados en que ya hemos hecho lo mandado, sino que lo que hemos hecho es lo que teníamos que hacer, sí es el mandado pero para eso nos han dado la Gracia para hacerlo. Y si damos gracias por haberlo hecho y haberlo podido hacer, eso nos hace crecer en humildad, y, sobre todo nos permite dejar atrás la vanidad que ya viene incluida en nuestro pecado original.
Somos siervos, instrumentos de Dios, y eso no nos tiene que dar un mal rollo, porque así lo fue María, la Madre de Jesús: "he aquí la esclava del Señor", y Ella es la Bienaventurada, la Feliz por todas las generaciones. Su humildad y su pequeñez nos han favorecido a todos los Hombres de todos los tiempos, pues por haberse reconocido esclava de Dios, Él pudo hacer grandes cosas.
Así nosotros, no nos creamos más que Dios ni nos creamos más que nadie, sólo dejémonos conducir por la Mano del Padre para poder hacer lo que Él nos pida, porque ese es el mejor camino para alcanzar la plenitud de los anhelos de nuestro corazón, pues nadie sabe mejor lo que deseamos que Aquél que nos creo desde el seno de nuestra madres, y nos pensó desde antes de la creación del mundo.
Por eso, Jesús, nos pide que no nos creamos que somos grandes, sino que crezcamos como instrumentos, como hijos y así alcanzaremos al grandeza que el Padre nos quiere regalar.
lunes, 13 de noviembre de 2023
Confesemos a Dios con nuestras obras
Homilía de un autor del siglo segundo 3,1-4,5; 7,1-6
Mirad cuán grande ha sido la misericordia del Señor para con nosotros: En primer lugar, no ha permitido que quienes teníamos la vida sacrificáramos ni adoráramos a dioses muertos, sino que quiso que, por Cristo, llegáramos al conocimiento del Padre de la verdad. ¿Qué significa conocerlo a él sino el no apostatar de aquel por quien lo hemos conocido? El mismo Cristo afirma: Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre. Ésta será nuestra recompensa si nos ponemos de parte de aquel que nos salvó. ¿Y cómo nos pondremos de su parte? Haciendo lo que nos dice y no desobedeciendo nunca sus mandamientos; honrándolo no solamente con nuestros labios, sino también con todo nuestro corazón y con toda nuestra mente. Dice, en efecto, Isaías: Este pueblo me glorifica con los labios, mientras su corazón está lejos de mí.
No nos contentemos, pues, con llamarlo: «Señor», pues esto solo no nos salvará. Está escrito, en efecto: No todo el que me dice: «Señor, Señor» se salvará, sino el que practica la justicia. Por tanto, hermanos, confesémoslo con nuestras obras, amándonos los unos a los otros. No seamos adúlteros, no nos calumniemos ni nos envidiemos mutuamente, antes al contrario, seamos castos, compasivos, buenos; debemos también compadecernos de las desgracias de nuestros hermanos y no buscar desmesuradamente el dinero. Mediante el ejercicio de estas obras, confesaremos al Señor, en cambio, no lo confesaremos si practicamos lo contrario a ellas. No es a los hombres a quienes debemos temer, sino a Dios. Por eso, a los que se comportan mal les dijo el Señor: Aunque vosotros estuviereis reunidos conmigo, si no cumpliereis mis mandamientos, os rechazaré y os diré: «No sé quienes sois. Alejaos de mí, malvados».
Por esto, hermanos míos, luchemos, pues sabemos que el combate ya ha comenzado y que muchos son llamados a los combates corruptibles, pero no todos son coronados, sino que el premio se reserva a quienes se han esforzado en combatir debidamente. Combatamos nosotros de tal forma que merezcamos todos ser coronados. Corramos por el camino recto, el combate incorruptible, naveguemos y combatamos en él para que podamos ser coronados; y, si no pudiéramos todos ser coronados, procuremos acercarnos lo más posible a la corona. Recordemos, sin embargo, que, si uno lucha en los combates corruptibles y es sorprendido infringiendo las leyes de la lucha, recibe azotes y es expulsado fuera del estadio
¿Qué os parece? ¿Cuál será el castigo de quien infringe las leyes del combate incorruptible? De los que no guardan el sello, es decir, el compromiso de su bautismo, dice la Escritura: Su gusano no muere, su fuego no se apaga y serán el horror de todos los vivientes.
domingo, 12 de noviembre de 2023
Virtud más sensatez, esa es la cuestión
"Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”.
Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco”.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora»".
Una de las cosas que he aprendido con este evangelio (que me lo enseñó mi formador) es que la virtud sin tener los pies en la tierra no sirve. Muchas veces nos jactamos de que somos muy virtuosos, de que tenemos esta virtud o esta otra, pero nos olvidamos de pisar en tierra y vivimos con los ojos en el cielo sin mirar lo que tenemos que hacer o lo que tenemos que prever en la tierra.
Las vírgenes prudentes supieron que tenían que hacer algo más que ir a esperar al novio, por eso llevaron más aceite del que necesitaban. En cambio, las necias, sólo pensar en salir a esperar al novio. Lo que también nos hace pensar en otra cosa: que a veces tenemos tanta urgencia por hacer algo que nos olvidamos de las pequeñas cosas, y esas son las importantes, también.
Es claro que, para cada momento, y en cada situación, la Palabra de Dios nos hace ver no sólo una cosa o enseñanza, sino que nos hace mirar más de una realidad.
Y eso es lo que pretende Jesús: la virtud y una vida virtuosa es importante, por aquí lo quiere el Padre; pero, también, hay que mirar lo que el Padre nos está diciendo y pensar en lo que me toca poner a mí de mi parte, y, sobre todo, con los pies en el suelo sabiendo que no todo me lo van a dar, sino que tendré que estar preparado en todo momento.
Es cierto que, en esto prever las cosas que voy a necesitar, en muchos casos, se nos va la mano, y prevemos demasiado y por eso mismo, a veces, no hacemos nada porque creemos que no tenemos todo lo necesario para hacerlo, o que nos demoramos tanto buscando las cosas que siempre llegamos tarde a todos los lugares.
¡Qué difícil es el equilibrio!
Sí, es difícil ser equilibrado y encontrar el equilibrio entre el defecto y la virtud, pero todo se puede con la Gracia de Dios. Por eso mismo, el Señor, nos va advirtiendo de los excesos o de las faltas, para que vayamos dándonos cuenta de por dónde salta la liebre en nuestra vida cotidiana: ¿exceso de cielo o exceso de tierra? Cada uno sabe por dónde va viviendo…
Por eso lo más importante de todo es saber que siempre tengo que estar preparado para que el Señor me pida algo, y cuando me lo pida poder responder rápidamente, como lo hizo María.
sábado, 11 de noviembre de 2023
San Martín de Tours
De las cartas de Sulpicio Severo sobre san Martín de Tours.
Martín conoció con mucha antelación su muerte y anunció a sus hermanos la proximidad de la disolución de su cuerpo. Entretanto, por una determinada circunstancia, tuvo que visitar la diócesis de Candes. Existía en aquella Iglesia una desavenencia entre los clérigos, y, deseando él poner paz entre ellos, aunque sabía que se acercaba su fin, no dudó en ponerse en camino, movido por este deseo, pensando que si lograba pacificar la Iglesia sería éste un buen colofón a su vida.
Permaneció por un tiempo en aquella población o comunidad, donde había establecido su morada. Una vez restablecida la paz entre los clérigos, cuando ya pensaba regresar a su monasterio, de repente empezaron a faltarle las fuerzas; llamó entonces a los hermanos y les indicó que se acercaba el momento de su muerte. Ellos, todos a una, empezaron a entristecerse y a decirle entre lágrimas:
«¿Por qué nos dejas, padre? ¿A quién nos encomiendas en nuestra desolación? Invadirán tu grey lobos rapaces; ¿quién nos defenderá de sus mordeduras, si nos falta el pastor? Sabemos que deseas estar con Cristo, pero una dilación no hará que se pierda ni disminuya tu premio; compadécete más bien de nosotros, a quienes dejas».
Entonces él, conmovido por este llanto, lleno como estaba siempre de entrañas de misericordia en el Señor, se cuenta que lloró también; y, vuelto al Señor, dijo tan sólo estas palabras en respuesta al llanto de sus manos:
«Señor, si aún soy necesario a tu pueblo, no rehuyo el trabajo; hágase tu voluntad».
¡Oh varón digno de toda alabanza, nunca derrotado por las fatigas ni vencido por la tumba, igualmente dispuesto a lo uno y a lo otro, que no tembló ante la muerte ni rechazó la vida! Con los ojos y las manos continuamente levantados al cielo, no cejaba en la oración; y como los presbíteros, que por entonces habían acudido a él, le rogasen que aliviara un poco su cuerpo cambiando de posición, les dijo:
«Dejad, hermanos, dejad que mire al cielo y no a la tierra, y que mi espíritu, a punto ya de emprender su camino, se dirija al Señor».
Dicho esto, vio al demonio cerca de él, y le dijo:
«¿Por que estás aquí, bestia feroz? Nada hallarás en mí, malvado; el seno de Abrahán está a punto de acogerme». Con estas palabras entregó su espíritu al cielo. Martín, lleno de alegría, fue recibido en el seno de Abrahán; Martín, pobre y humilde, entró en el cielo, cargado de riquezas.
viernes, 10 de noviembre de 2023
La no-astucia cristiana
"Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz».
La parábola del administrador infiel es una parábola que siempre nos produce intrigas: ¿por qué el Señor alaba al administrador injusto? ¿Por qué alaba su astucia? ¡Cómo no va a alabar la astucia si hace todo para su bien! Busca sacar rédito de otros para su propio bien. ¡Eso hacen los hijos de este mundo, los hijos de las tinieblas! Pero los hijos de la luz no usamos nuestra astucia, como nos los está diciendo el Señor.
¿Cómo ser astutos? Sí, ser astutos para cuidar los bienes que el Señor nos ha regalado ¡y a qué precio los ha comprado!
Pondré uno o dos ejemplos para que nos sirvan de eso, de ejemplo, pero intentemos no quedarnos en el ejemplo sino llevarlos, cada uno, a nuestro propio campo o ámbito de vida.
El Señor nos dijo: en la medida en que se amen unos a otros conocerán que sois mis discípulos. ¿Y?! Y estamos peleándonos entre los mismos cristianos y miembros de una misma comunidad. Somos parte de una misma comunidad parroquial y no le hablo a quien se sienta a mi lado, a quien canta conmigo, a quien comulga en la misma fila ¿eso te parece cuidar los bienes del Señor? ¡Pues no! ¿Donde está el espíritu cristiano para pedir disculpas, perdón o lo que sea? No puedes no hablar o dar vuelta la cara cuando ves a tu hermano. ¡Tienes que arreglarlo de alguna manera! Porque de esa manera no estamos viviendo como el Señor nos pide, y nuestro ejemplo es desastroso, en lugar de mostrar el amor de Dios estamos diciendo ¡aquí no vengas que somos todos una junta de envidiosos, egoístas, etc.!
Otro ejemplo para lo que tengas en cuenta: si tuviéramos una empresa o un negocio que no está siendo rentable ¿no cambiarías la forma de vender, de actuar o intentarías evolucionar de alguna manera? Pues no, nosotros decimos ¡aquí toda la vida se hizo así! Y seguimos la marchita como si todo estuviera estancado en el tiempo y no nos damos cuenta que ya no somos testimonio de nada.
¿No habría que usar un poco más de astucia para poder dar un mejor testimonio de vida ante la sociedad que va 1000 por hora?
¿No tendríamos ya que dejar de usar esa eslogan tan católico de "todo siempre se hizo así" y ponernos las pilas para ver qué otra cosa poder dar a los que buscan un Camino de Salvación?
Lo dejo para que pienses si realmente estás siendo astuto para dar testimonio del Reino de los Cielos, de la alegría del Evangelio, del gozo que da sabernos hijos de Dios y hermanos unos de otros, que viven en plenitud el Amor de Dios y buscan, con todas sus fuerzas, hacer y crear un Reino de personas que se aman.
jueves, 9 de noviembre de 2023
El quiere celeste que le cueste...
"Junto con Jesús iba un gran gentío, y ´Él, dándose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: «Éste comenzó a edificar y no pudo terminar».
En este evangelio tenemos el ejemplo claro de que Jesús nunca nos vendió humo, sino que cuando nos invitó a seguirlo nos dijo de entrada qué es lo que teníamos o qué o cómo teníamos que hacer. Y, por eso mismo, nos puso el ejemplo del que quiere edificar una torre, pues para comenzar a recorrer un camino, primero tengo que saber hacia dónde voy, cuál es el final del camino, y, por otro lado, cuáles serán las exigencias del caminar, para saber si voy a poder afrontar todas las exigencias.
¿Quieres seguir a Jesús para alcanzar la vida eterna? Pues bien, arremángate porque lo primero será renunciar a tí mismo, cargar tu cruz de cada día, y, ahí sí, comenzar a seguirlo. ¿Estás dispuesto a hacer eso? Pues bien, cuando comiences a dar el primer paso el Señor te dará Su Gracia y, no sólo te acompañará en el Camino, sino que Él será el Camino contigo.
¿Si puedes abandonar el camino? ¡Claro que puedes! Pero si abandonas el Camino recuerda que seguirás caminando solo por otro camino, pues al abandonar el Camino abandonas al Señor, y, aunque Él siempre te estará esperando, nunca te obligará a seguir caminando.
Hoy en día muchos quieren alcanzar esa Meta pero sin las exigencias que el Señor nos presentaba, quieren, o queremos, caminar según nuestros propios gustos y de acuerdo a nuestras propias exigencias, o, mejor aún, ser nosotros quienes le exijamos al Señor por dónde ir y qué hacer. Pues te digo que por ahí no podrás llegar al mismo lugar, llegarás a otro lugar, alcanzarás otras metas, pero no las que el Señor pensó para tí.
Por eso el Señor siempre ha sido claro con la propuesta de vida: ¿quieres la Vida que yo te ofrezco? Pues éste es el Camino, el único que te conduce a la Verdad y a la Vida.
martes, 7 de noviembre de 2023
Un buen regalo
Creo que no se pueden dar mejores consejos que los que nos da san Pablo en la carta a los romanos:
"Que vuestro amor no sea fingido; aborreciendo lo malo, apegaos a lo bueno".
Nos encontramos, muchas veces, con amores fingidos, nuestros o de los otros, porque no tenemos que pensar siempre que son los demás los que fingen amar, sino que yo mismo, algunas veces finjo amar pues no siempre me es agradable tal o cual persona, pero hay que ser servicial, generoso... Pero creo que san Pablo va más allá de esa sensación de aceptar al otro, va al amar a Dios sobre todo las cosas y, por eso, amar el Bien por encima del mal, amar la virtud y descartar el pecado, amar los mandamientos y dejar de lado lo que el mundo me ofrece. Porque si amo, verdaderamente, a Dios con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi ser, intentaré, siempre, amar Su Voluntad.
A partir de ahí comienzan una serie de consejos y exhortaciones que las tenemos que pensar a cada una por separado, porque nos servirán para un exhaustivo examen de conciencia.
- Amaos cordialmente unos con otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo;
- en la actividad, no seáis negligentes;
- en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor.
- Que la esperanza os tenga alegres;
- manteneos firmes en la tribulación,
- sed asiduos en la oración;
- compartid las necesidades de los santos;
- practicad la hospitalidad.
- Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis.
- Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran.
- Tened la misma consideración y trato unos con otros: sin pretensiones, de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde.
- No os tengáis por sabios.
A buscar un momento de silencio y meditemos sobre este examen que nos da San Pablo.
lunes, 6 de noviembre de 2023
Inculcar sentimientos de paz
De la Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, del Concilio Vaticano segundo
Procuren los hombres no limitarse a confiar sólo en el esfuerzo de unos pocos, descuidando su propia actitud mental. Pues los gobernantes de los pueblos, como gerentes que son del bien común de su propia nación y promotores al mismo tiempo del bien universal, están enormemente influenciados por la opinión pública y por los sentimientos del propio ambiente. Nada podrían hacer en favor de la paz si los sentimientos de hostilidad, desprecio y desconfianza, y los odios raciales e ideologías obstinadas, dividieran y enfrentaran entre sí a los hombres. De ahí la urgentísima necesidad de una reeducación de las mentes y de una nueva orientación de la opinión pública.
Quienes se consagran a la educación de los hombres, sobre todo de los jóvenes, o tienen por misión educar la opinión pública consideren como su mayor deber el inculcar en todas las mentes los sentimientos nuevos que llevan a la paz. Es necesario que todos convirtamos nuestro corazón y abramos nuestros ojos al mundo entero, pensando en aquello que podríamos realizar en favor del progreso del género humano si todos nos uniéramos. No deben engañarnos las falsas esperanzas. En efecto, mientras no desaparezcan las enemistades y los odios y no se concluyan pactos sólidos y leales para el futuro de una paz universal, la humanidad, amenazada ya hoy por graves peligros a pesar de sus admirables progresos científicos, puede llegar a conocer una hora funesta en la que ya no podría experimentar otra paz que la paz horrenda de la muerte. La Iglesia de Cristo, que participa de las angustias de nuestro tiempo, mientras denuncia estos peligros no pierde con todo la esperanza; por ello no deja de proponer al mundo actual, una y otra vez, con oportunidad o sin ella, aquel mensaje apostólico: Ahora es el tiempo propicio, para que se opere un cambio en los corazones, ahora es el día de salvación.
Para construir la paz es preciso que desaparezcan primero todas las causas de discordia entre los hombres, que son las que engendran las guerras; entre estas causas deben desaparecer principalmente las injusticias. No pocas de estas injusticias tienen su origen en las excesivas desigualdades económicas y también en la lentitud con que se aplican los remedios necesarios para corregirlas. Otras injusticias provienen de la ambición de dominio, del desprecio a las personas, y, si queremos buscar sus causas más profundas, las encontraremos en la envidia, la desconfianza, el orgullo y demás pasiones egoístas. Como el hombre no puede soportar tantos desórdenes, de ahí se sigue que, aun cuando no se llegue a la guerra, el mundo se ve envuelto en contiendas y violencias.
Además, como estos mismos males se encuentran también en las relaciones entre las diversas naciones, se hace absolutamente imprescindible que, para superar o prevenir esas discordias y para acabar con las violencias, se busque, como mejor remedio, la cooperación y coordinación entre las instituciones internacionales y se estimule sin cesar la creación de organismos que promuevan la paz.
domingo, 5 de noviembre de 2023
Todo lo hacen para que los vean
"Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”.
“Todo lo que hacen es para que los vea la gente”, les reprochaba Jesús, indirecta pero directamente, a los escribas y fariseos, pero advirtiéndonos a nosotros de que no caigamos en la misma tentación, pues es muy fácil que caigamos en lo mismo, o mejor dicho, no somos pocos los que, muchas veces, caemos en lo mismo: nos gusta que nos miren y elogien por lo que hacemos, o hacemos las cosas para que los demás nos elogien.
Hace unos días “colgaba” en Instagram una frase de San Juan Capistrano que decía: “si lo que busco es agradar a la gente, ya no seré siervo de Cristo”, que es también otra manera de ver lo que decía Jesús.
Explicando, por favor. Si al vivir mi fe, si al estar unido a Cristo e intentar, cada día, ser fiel a la Voluntad de Dios agrado a los hombres, y, por ello me elogian… está bien. Pero si lo que busco primero es agradar a los demás y que me elogien y por eso hago lo que hago, entonces es un pecado de vanidad.
Claro que hay una débil línea roja entre una cosa y la otra, pero es en lo que debemos tener cuidado: ¿por qué hago lo que hago? ¿Para agradar a los demás o porque sé que es Voluntad de Dios? Porque, también es cierto, que, algunas veces, dejo de lado la Voluntad de Dios para no desagradar a los demás, y hago lo que todos hacen para no caer mal en el grupo, en la familia, en la sociedad.
Y, por supuesto, muchas otras veces, nos colgamos medallas de esto y de lo otro, para hacer ver lo “santo” que soy, pero después de quitarme la medalla no vivo nada de lo que eso representa. Y en cambio estoy muy lejos de querer o intentar hacer la Voluntad de Dios.
Porque ya lo dijo el Señor: Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos. No será fácil distinguir cuándo y cómo hago lo que hago, y por qué lo hago, pero siempre debemos tener en cuenta que mi vida tiene que ser reflejo de la de Cristo, y Él sólo dijo: “he venido a hacer la Voluntad del que me envió”, “no hago otra cosa que lo que he visto hacer a mi Padre”, “mi alimento es hacer la Voluntad de mi Padre”. Y todo le eso le trajo muchos seguidores y muchos que desearon su muerte, y, nosotros, si nos decidimos a ser verdaderos discípulos de Cristo, no tendremos que buscar agradar primero a los hombres, sino agradar primero a Dios.
sábado, 4 de noviembre de 2023
Todo el que se enaltece será humillado
"Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".
Una pequeña frase que nos tiene que servir para pensar, siempre, nuestro lugar en el mundo, en la sociedad, en la familia y en todo lugar. Pero claro que hay que entender muy bien lo que significa ser humilde, humillarse. Porque, a veces, parece que los demás tienen que ayudarte a ser humilde y por eso te humillan con sus palabras, con sus gestos, con sus desprecios o con sus no aprecios. O, también, sucede que, por temperamento, siempre nos creemos peores que los demás y así creemos que eso está bien, que eso es ser muy humilde porque siempre digo que los demás son mejores.
Dios nos ha creado y nos ha llamado en este momento de la historia para vivir, para dar sentido no sólo a nuestra vida, si no, también, a la historia de alguien, a la historia de la humanidad. Sí, porque mi vida, tu vida, tiene un significado y un sentido en Dios, Su Voluntad es la que le da sentido a mi vida y hace que mi vida tenga sentido dentro de Su Plan de Salvación. Es ahí donde encuentro el valor real de mi vida, donde descubro el por qué de los dones que Dios me ha dado, y, sobre todo, descubrir esos dones para ponerlos al servicio del Plan de Dios.
Reconocer quien soy y para qué Dios me ha creado, es el primer paso para encontrar el camino de la humildad, pues ser humilde es reconocer lo que Dios ha puesto en mí para el servicio de los demás, es reconocer quién soy ante Dios y porqué Él me ha llamado hoy. Al reconocer mi vocación dentro de la historia de la Salvación podré encontrar el camino que el Señor quiere que recorra y comenzar a recorrerlo pues nadie lo hará por mí, y si nadie lo hace por mí y yo no lo hago, habrá un lugar vacío en la Historia y yo seré responsable por no haberlo hecho.
No tengo por qué esconder lo talentos que el Señor me ha dado, pero tampoco tengo que engreírme en ellos, pues no son míos sino que me los han dado para que los entregue en el servicio del Plan de Dios. Por eso, en el Magníficat, María no se engríe de sí misma, sino que reconoce lo que Dios ha hecho y obrará por medio de Ella, pero sabe que nada es de Ella, sino que todo le ha sido dado para mayor gloria de Dios y para la salvación del Hombre:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación".
viernes, 3 de noviembre de 2023
Dolor por los nuestros
San Pablo, muchas veces, expresa en sus cartas sus sentimientos, nos muestra el dolor por el pecado, la lucha interna por la fidelidad a Dios, pero también, como hombre, nos muestra su sensibilidad por aquellos que no quieren reconocer a Jesús como Mesías y Señor. En esta carta a los romanos lo expresa así: "siento una gran tristeza y un dolor incesante en mi corazón, pues desearía ser yo mismo un proscrito, alejado de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne".
Es verdad que cuando encontramos un Camino que nos llena de felicidad, que nos da fortaleza, que nos trae la paz, es un camino que queremos compartirlo con todos y, especialmente, con los de nuestra sangre, con los que son parte de nuestra vida. A veces, por supuesto, no sabemos cómo hablar o qué decir o cómo compartir aquello que sentimos en el corazón, pero no debemos quedarnos ahí, debemos insistir a tiempo y a destiempo, como el mismo Pablo lo dice.
Igualmente, aunque, el dolor por los nuestros seguirá y no nos puede detener en la marcha, pues el mismo Señor nos advirtió que seguirlo, muchas veces, entrañará división entre los de la misma sangre, y, hasta, incluso, nos entregarán a los verdugos llegado el caso.
Así, Pablo, nos muestra que, a pesar de sentir ese deseo por los de su raza, debe emprender un nuevo camino y llegar a otros que quieran, verdaderamente, escucharlo, no a él, sino escuchar la Palabra del Señor que a él le fue dirigida, pues esa es La Palabra que nos salva, La Palabra que nos acerca al Camino de la Salvación.
De este modo no tenemos que poner como excusa para no llevar la Palabra a todo el mundo, el hecho de que los nuestros no nos escuchan, sino que, a pesar de ello, debemos seguir predicando y anunciando con nuestra propia vida el tesoro que hemos hallado y por el que hemos vendido todos nuestros bienes. No dejemos que los sinsabores nos detengan, sino que nos hagan tomar más conciencia de lo necesario que es mantenernos firmes y fieles en el Camino de la Verdad y la Vida.
jueves, 2 de noviembre de 2023
Vivimos en Cristo, morimos en Él
Del Libro de san Ambrosio, obispo, Sobre la muerte de su hermano Sátiro
Vemos que la muerte es una ganancia y la vida un sufrimiento. Por esto dice san Pablo: Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia. Cristo, a través de la muerte corporal, se nos convierte en espíritu de vida. Por tanto, muramos con él, y viviremos con él. En cierto modo debemos irnos acostumbrando y disponiendo a morir, por este esfuerzo cotidiano que consiste en ir separando el alma de las concupiscencias del cuerpo, que es como irla sacando fuera del mismo para colocarla en un lugar elevado, donde no puedan alcanzarla ni pegarse a ella los deseos terrenales, lo cual viene a ser como una imagen de la muerte, que nos evitará el castigo de la muerte. Porque la ley de la carne está en oposición a la ley del espíritu e induce a ésta a la ley del error. ¿Qué remedio hay para esto? ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo, Señor nuestro, me veré libre!
Tenemos un médico, sigamos sus remedios. Nuestro remedio es la gracia de Cristo, y el cuerpo de muerte es nuestro propio cuerpo. Por lo tanto, emigremos del cuerpo, para no vivir lejos del Señor; aunque vivimos en el cuerpo, no sigamos las tendencias del cuerpo ni obremos en contra del orden natural, antes busquemos con preferencia los dones de la gracia.
¿Qué más diremos? Con la muerte de uno solo fue redimido el mundo. Cristo hubiese podido evitar la muerte, si así lo hubiese querido; mas no la rehuyó como algo inútil, sino que la consideró como el mejor modo de salvarnos. Y, así, su muerte es la vida de todos. Hemos recibido el signo sacramental de su muerte, anunciamos y proclamamos su muerte siempre que nos reunimos para ofrecer la eucaristía; su muerte es una victoria, su muerte es sacramento, su muerte es la máxima solemnidad anual que celebra el mundo.
¿Qué más podremos decir de su muerte, si el ejemplo de Cristo nos demuestra que ella sola consiguió la inmortalidad y se redimió a sí misma? Por esto no debemos deplorar la muerte, ya que es causa de salvación para todos; no debemos rehuirla, puesto que el Hijo de Dios no la rehuyó ni tuvo en menos el sufrirla.
Además, la muerte no formaba parte de nuestra naturaleza, sino que se introdujo en ella; Dios no instituyó la muerte desde el principio, sino que nos la dio como un remedio. En efecto, la vida del hombre, condenada, por culpa del pecado, a un duro trabajo y a un sufrimiento intolerable, comenzó a ser digna de lástima: era necesario dar fin a estos males, de modo que la muerte restituyera lo que la vida había perdido. La inmortalidad, en efecto, es más una carga que un bien, si no entra en juego la gracia.
Nuestro espíritu aspira a abandonar las sinuosidades de esta vida y los enredos del cuerpo terrenal y llegar a aquella asamblea celestial, a la que sólo llegan los santos, para cantar a Dios aquella alabanza que, como nos dice la Escritura, le cantan al son de la cítara: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! ¿Quién no temerá, Señor, y glorificará tu nombre? Porque tú solo eres santo, porque vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento; y también para contemplar, Jesús, tu boda mística, cuando la esposa, en medio de la aclamación de todos, será transportada de la tierra al cielo —a ti acude todo mortal—, libre ya de las ataduras de este mundo y unida al espíritu.
Este deseo expresaba con especial vehemencia el salmista, cuando decía: Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida y gozar de la dulzura del Señor.