miércoles, 13 de septiembre de 2023

Qué buscamos?

Hay días en que las lecturas no llegan tanto como otros días. Y hoy es uno de esos días que habría que analizar y reflexionar renglón por renglón, o palabra por palabra, y, sobre todo, espejarlas con nuestra vida.
"Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra".
Fijaos que Pablo comienza esta oración en condicional: si habéis... es decir es casi una pregunta para nosotros, así que podríamos preguntarnos: ¿hemos resucitado con Cristo? Si respondemos que sí, que hemos resucitado con Cristo, entonces hay que seguir con el resto del párrafo, pues si la respuesta es sí lleva consigo una responsabilidad y una obligación, es decir, hay una consecuencia en todo lo que hacemos.
Si hemos dicho que sí que hemos resucitado con Cristo, entonces: buscar los bienes de allá arriba no a los de la tierra.
Y ahí surgiría otra pregunta ¿cuáles son los bienes de allá arriba? Son los bienes espirituales, las virtudes que nos llevan a vivir una vida santa, o, mejor dicho, un proceso de santidad para nuestra vida.
Podríamos ver cuáles son los bienes del cielo en comparación o en contraposición con los bienes terrenales, o, mejor dicho, con los males terrenales:
"En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría".
Esos males y otros de nuestro tiempo son los que nos alejan de los bienes celestiales y nos alejan del camino de la santidad que nos propone Jesús.
"Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora, en cambio, deshaceos también vosotros de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca!".
Y ¿cómo quitarlos de nuestra vida? Intentando, cada día, mirar hacia arriba donde está nuestra vida oculta en Cristo, y hacer que, desde una relación más constante con el Señor, podamos incorporarlos a nuestro día a día, buscando constantemente la virtud y la santidad.

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