"En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?
Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:
“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones y no habéis llorado”
Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís:
“Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».
Quise repetir el Evangelio completo porque es algo que, también, hoy, nos diría Jesús: somos una generación inconforme. Y no sólo con la religión sino con todo: con nuestro cuerpo, nuestra sexualidad, con nuestros padres, con lo que toca vivir, con esto, con aquello... ¿Por qué? Porque, creo, que en realidad hemos perdido el sentido de la vida, hemos perdido el norte de la vida y no sabemos para dónde ir, pues nada es lo que parece y todo es lo que yo quiero que parezca.
Hoy cualquier cosa y cualquier personas puede ser lo que quiere y puedo pensar lo que quiera sobre cualquier cosa, y, para colmo, ¡todo vale! Y así van sucediendo todo lo que sucede en esta generación: depresiones, suicidios, pero no sólo en personas que ya han vivido o que han tenido realmente problemas extraordinarios, sino que en adolescentes es la tasa más grande (cosa que no se anuncia ni publicita porque no es del interés que se conozca no vaya a ser que se conviertan y vivan)
Por eso el Señor nos llama la atención, así como le llamaba la atención a aquella generación: volvamos a buscar el sentido de nuestra vida, démosle un sentido a nuestra generación, pero un verdadero sentido, no el sentido que nos da el mundo, pues el mundo vive en la tiniebla del pecado y no sabe hacia dónde está el horizonte, sino que va probando de todo para ver qués el mejor para no darle vida verdadera al Hombre.
Incluso, cuando a los cristianos nos parece que todo está bien, es cuando nos vamos perdiendo, también, nosotros porque no somos lo que Jesús quiere: luz para iluminar. Dejamos que las tinieblas del error sigan oscureciendo el camino y nos vamos adentrando en el mismo error del mundo, y así no cumplimos nuestra misión de salvar al Hombre del pecado y sacarlos de las garras del Príncipe de este mundo.
No es fácil el camino, ni la misión, pero es lo que tenemos que elegir o no, de nosotros depende que el mundo comience a ver una Luz que lo guíe por el buen camino, por el camino de la salvación, por el camino de la dignidad, por el camino de la felicidad.
miércoles, 20 de septiembre de 2023
Incorformistas
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