domingo, 10 de septiembre de 2023

Corrección fraterna...

"Si tu hermano peca, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad".

La corrección fraterna… un tema que siempre debemos tener presente en nuestras vidas. ¿Por qué? Porque como le dijo el Señor a Caís “somos responsables de la vida de nuestros hermanos”. Y ser responsables de la vida de nuestros hermanos no sólo implica reprenderlos, sino también ayudarlos a buscar una solución a sus problemas, un camino de salida para su vida de pecado, o rezar por ellos para que encuentren la Luz del Espíritu y su Fortaleza para que puedan aceptar la Voluntad de Dios en sus vidas.
Claro está que siempre será difícil hablar con el hermano y presentarles nuestra visión de su vida, pero también lo es para cada uno que nos hablen de nuestros errores. Por eso tenemos que hacerlo con prudencia y con amor, pues así como nos gusta que nos digan las cosas de buenas maneras también debemos hacerlo con los demás.
En la corrección fraterna no vale eso de decir “yo siempre digo la verdad”, porque está bien decir la verdad, pero es mi verdad, y por eso tengo que dialogar con mi hermano para saber si él ve lo que yo veo, e, incluso, abrir mi corazón para ver que puedo llegar a estar equivocado y que me he dejado llevar por prejuicios, comentarios, etc. Porque, muchas veces, hablamos “por boca de ganso”, es decir porque me dijeron; pero, también, hablamos sin ponernos a pensar o reflexionar acerca de cómo es la otra persona o si lo que voy a decirle es por su bien o, simplemente, porque no me gusta a mí lo que está haciendo.
Y, por otro lado, la corrección fraterna implica salvar el buen honor de mis hermanos. ¿Qué quiere decir esto? Que todos tenemos el derecho básico y esencial de la buena fama. Es decir, como lo hemos escuchado varias veces: todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Por eso, el Señor, nos advierte que primero tengo que hablar en privado con mi hermano, debo ir a la fuente de lo que ha sucedido para saber bien. No puedo ir primero a la comunidad, o, mejor dicho, no puedo lanzar al aire un comentario acerca de mi hermano y dejar que los demás hagan con él lo que quieran. Primero habla con tu hermano y si no tienes el valor de hacer, mejor cierra la boca y no divulgues algo que no sabes si es verdad o no, o por lo menos, no has sido capaz de hablarlo con tu hermano, por lo tanto, no lo hables con nadie. Lleva tus comentarios a la oración y pide la Luz para saber qué hacer.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.