viernes, 22 de septiembre de 2023

Para qué tanto?

"Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar.
Si alguno enseña otra doctrina y no se aviene a las palabras sanas de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones y discusiones sobre palabras; de ahí salen envidias, polémicas, blasfemias, malévolas suspicacias, altercado interminables de hombres corrompidos en la mente y privados de la verdad, que piensan que la piedad es un medio de lucro".
No sé si a vosotros os suenan estas palabras de san Pablo, pero a mí sí. Veo muchas veces discusiones vanas sobre temas que algunos no tienen ni idea, y, en otros casos, otros que se hacen los sabios y tampoco han tenido una relación con el Señor para poder hablar sobre Él. Y en otros tantos hablar de la Palabra de Dios como si fuera palabra humana y buscar, siempre, cómo poder modificarla a gusto del consumidor o del la ideología mundana. Llegando así a distorsionar el mensaje del Evangelio, y, los más importante, a sembrar divisiones entre los miembros del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.
"Los que quieren enriquecerse sucumben a la tentación, se enredan en un lazo y son presa de muchos deseos absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque el amor al dinero la codicia es la raíz de todos los males, y algunos, arrastrados por él, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos".
Hoy que vivimos en un mundo tan materialista no nos damos cuenta de lo que perdemos por conseguir lo que queremos: no tenemos tiempo para estar con quienes queremos, no tenemos tiempo para estar con los hijos, no tenemos tiempo para... Pero sí tenemos tiempo para seguir acumulando riquezas materiales que no podremos llevarnos cuando el Señor nos llame a Su Reino.
Hay tantas cosas que podríamos hacer si no nos centráramos en acumular bienes materiales o bienes intelectuales, porque también los títulos que acumulamos, muchas veces, nos quitan tiempo de vivir para los demás. Y ¿para qué nos sirven? Es cierto que en esta batalla del mundo hay que tener muchos "puntos" para conseguir el mejor empleo, pero ¿a costa de qué?
"Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas. Busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna, a la que fuiste llamado, y que tú profesaste noblemente delante de muchos testigos".

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