jueves, 28 de septiembre de 2023

Constructores sin demora

«Esto dice el Señor del universo: Este pueblo anda diciendo:
“No es momento de ponerse a construir la casa del Señor”».
La palabra del Señor vino por medio del profeta Ageo:
«¿Y es momento de vivir en casas lujosas mientras el templo es una ruina?".
En aquél entonces, como ahora, siempre anteponemos nuestros deseos al querer de Dios, nuestros argumentos, muchas veces vacíos de contenido, nos hacen pensar que la construcción del Reino de los Cielos es algo que puede esperar, o que otros lo pueden hacer.
Sin embargo es a mí a quién el Señor llama para construir, para edificar, para seguir formándome en el espíritu, fortaleciendo mi espíritu para poder construir aquí en la tierra el Reino de los Cielos.
Todos, como dice san Pablo, somos piedras vivas del Templo Santo de Dios, que es la Iglesia, y por eso, formándonos y madurando en la fe, en el compromiso misionero y evangelizador, vamos, día a día, construyendo el Reino de los Cielos en la Tierra.
Pero ¿cuándo es el tiempo de la construcción? A partir de nuestro bautismo, o mejor dicho, desde el momento en que tomamos consciencia de que somos cristianos, desde ese momento debemos comenzar a construir. Desde el momento en que aprendemos y decimos: venga a nosotros tu Reino, ¡ese es el momento! pues no decimos que otros hagan de constructores, sino que lo pedimos nosotros, cada uno al rezar, y seguimos diciendo: hágase Tu Voluntad en la tierra como en el Cielo.
Así, nos convertimos en constructores del Reino de los Cielos. Sí, cada uno de nosotros, los cristianos que rezamos el Padre nuestro, somos y debemos ser (por que una cosa es decir que somos y otra cosa es ser, cada día) constructores de este Reino que el Señor inauguró con su vida, pasión, muerte y resurrección, y, de manera particular, con la Venida de Su Espíritu sobre los apóstoles dando origen a nuestra Iglesia.

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