Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón. (Himno de laudes)
Empezamos una semana nueva, un día más, una nueva oportunidad para brindar al mundo la alegría y la Luz que el Señor ha puesto en nuestras vidas. Sí, a pesar de lo que día a día vivimos, y que la rutina de cada día nos vaya dejando sin ganas, a pesar de que las situaciones de nuestros países nos quiten las esperanzas, a pesar de que muchos pongan piedras en nuestro caminar, a pesar de que quieran que cambiemos el rumbo de nuestra vida hacia la maldad, la envidia, el egoísmo, la desesperanza, y el agobio, nosotros los hijos de Dios levantamos nuestra mirada hacia la Casa del Padre, abrimos las alas de nuestro corazón y nos llenamos de deseos de Vida, Luz y Amor. Y así, con el corazón colmado del gozo de sabernos hijos de Dios comenzamos un nuevo vuelo, con los pies puestos en la realidad del mundo y con el corazón lleno de Cielo.
Sí, hoy San Pablo, en la Carta a los Efesios nos invita a vivir de un modo nuevo, original, es decir que seamos fieles a lo que somos, a nuestro origen, y nuestro origen como hijos de Dios fue en la fuente bautismal, cuando el Espíritu Santo nos invadió y nos transformó en hijos de Dios. Por eso San Pablo nos invita a:
"Que nadie os engañe con argumentos especiosos; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos; porque en otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz".
Caminad como hijos de la luz, una hermosa frase, pero mejor una hermosa realidad: somos hijos de la Luz, nuestra vida es luz para los hombres, nuestra mirada es luz para los que están tristes, nuestra sonrisa y alegría es luz para los que están sin esperanza, nuestras palabras son luz para los que no encuentran el sentido y el camino para seguir.
Sí, hoy es un día nuevo y está en nosotros contagiar al mundo de la alegría de la fe, de la alegría de vivir en Dios, no fuera del mundo, pero haciendo del mundo un trozo de cielo, porque por eso decimos: venga a nosotros Tu Reino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.