"Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una luz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
La fiesta del Bautismo de Jesús da por finalizado el tiempo de Navidad para comenzar el Tiempo Ordinario de la liturgia católica, pero, también, nos ayuda para comenzar un año nuevo, en el que tenemos de regalo un Don y una Tarea para cada uno de los días.
Un Don, un regalo de parte de Dios: el Espíritu Santo que nos ha sido dado, como a Jesús en el Jordán, en el día de nuestro bautismo. Sí, así como descendió sobre Jesús, así como descendió sobre María el día de la anunciación, así como sobrevolaba el caos antes de la creación del mundo, así el Espíritu Santo sobrevoló sobre nosotros y se quedó en nuestro cuerpo como un templo vivo donde, a partir de que cayera el agua sobre nuestras cabezas, vive. Ese día fuimos configurados con Cristo Resucitado y comenzamos a ser hijos de Dios.
Es un regalo que hoy Dios nos ayuda a renovarlo para comenzar un año que esté lleno de sus Dones para poder ofrecerlo a todos los que lo necesiten.
Y ahí está nuestra tarea: como bautizados somos evangelizadores, es decir apóstoles o enviados por el Padre, como lo hizo con el Hijo, para llevar al mundo la Luz de la FE, la Esperanza y el Amor.
No es una tarea fácil en este mundo en que vivimos, pero no es imposible si nos dejamos conducir por el Padre, pues Él por el Hijo, nos dará su Gracia para fortalecernos, para iluminarnos y orientarnos hacia dónde y cómo ir, qué decir, y cómo contagiar el fuego de los Dones del Espíritu a todo el mundo.
Por mucho tiempo hemos pensado que la tarea de evangelización era para los curas y las monjas, pero Dios nos ha dado esa tarea a todos, y todos somos responsables de llevar a cabo nuestra propia misión, nuestra vocación y nuestra profesión.
Porque, recordemos lo que Jesús nos dijo: vosotros sois la luz del mundo, vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la levadura de la masa… y todo eso implica un compromiso con nuestra parroquia, con nuestra sociedad, con nuestra familia, con la cual comenzamos a obrar y a mostrar un camino, un sentido, una alegría de vivir el evangelio.
San Pablo le decía a una comunidad y a nosotros: hacedlo a tiempo y a destiempo (pero tampoco canséis demasiado con vuestra chácara, eso lo digo yo). Pidamos al Espíritu que, al renovar nuestro bautismo, renovemos nuestro compromiso con el Evangelio.
domingo, 8 de enero de 2023
Responsabilidad del bautizado
sábado, 7 de enero de 2023
Examinar el espíritu
"Queridos: no os fieis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo".
San Juan nos pone sobre aviso de lo que nos puede pasar, y, en realidad, nos está pasando: no examinamos bien a qué espíritu hacemos caso o qué espíritu dejamos entrar en nuestras vidas. Y, por supuesto, al no examinar bien nuestras vidas dejamos entrar al primero que aparece y que nos "gusta" que es el espíritu del mundo.
Y no pensemos que el espiritu del mundo que dejamos entrar en nuestras vidas es un espíritu infernal y que nos hace hacer grandes pecados, ¡no! sino que simplemente no hacemos lo que en realidad debemos hacer. Nos dejamos llevar por "cuentos", por "el qué dirán", o por "lo que me han dicho", y vamos sembrando cizaña, desconfianza, mala fama y tantas otras cosas que crean desaveniencias, divisiones, confusiones en nuestras familias, en nuestras comunidades, en el trabajo, en el vecindario...
Sí, esas palabras que salen de nuestras bocas y que hablan mal de otros, que desacreditan lo que otros hacen, que siembran maldad en la vida de los demás, todo eso es el espíritu del mundo. ¿Por qué? Porque en el mundo hay envidias, celos, egoísmos, vanidades, soberbia y nada de eso es de Dios, y todo eso siembra el mal en nuestras vidas.
Os dais cuenta que no son grandes nuestros pecados pero que sí hacen grandes daños a nuestras comunidades?
Por eso, constantemente, Jesús nos viene diciendo:
- «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Sí, nuestra conversión ha de ser constante, porque constantemente caemos en el mismo pecado, una y otra vez, y no nos damos cuenta que así, aunque nos confesemos seguimos dejándonos llevar por el espíritu del mundo, sin oponer resistencia a lo que ese espíritu nos hace vivir, y que, sin examinarnos bien, vamos haciéndonos, cada día, más mundanos y menos de Dios.
viernes, 6 de enero de 2023
Volver a la niñez
El día de Reyes es un día que con mucha antelación se viene preparando en el corazón de grandes y pequeños, de adultos y niños, porque es el día en el que todos volvemos, un poco, a ser niños de corazón, pues el espíritu del día de los Reyes sigue viviendo en el corazón de todos, incluso en el de aquellos que no comparten nuestra religión.
Es un espíritu que nos llena de ilusión porque su llegada es un regalo para la vida de todos, no sólo de los niños, sino que desde que se escriben las cartas, se preparan los regalos, se sueña con este día y, a pesar de todo, siempre hay una alegría que nace de ese espíritu de los Magos de Oriente.
Es un día que nos vuelve a traer a la memoria lo que vivíamos como niños y lo que vivimos como adultos, pues como adultos recordar aquellos días nos hace, también, felices, en algunos casos, pero siempre nos marca una sonrisa en el rostro al pensarnos con la ansiedad de despertar y encontrar el regalo que nos han dejado.
Pero hay un regalo todavía más hermoso que, como cada día, tiene que abrirse a la Luz de la Fe, y es el sabernos llamados y elegidos por ese Niño de Belén a la Vida Nueva de la Gracia. Una Gracia que Él comenzó a regalarnos cuando nació en Belén, pues en ese momento Dios nació en la tierra, y la eternidad nació en la historia. Y en esa historia de salvación somos nosotros, ahora, los protagonistas. Sí, somos nosotros quienes llevamos regalos al niño que vive en el corazón de cada persona que busca la Luz de Dios, somos los magos que se mueven por el mundo y llevan regalos de Fe, Esperanza y Amor a los corazones de aquellos en los que se ha apagado la Luz de Dios.
Nuestra alegría fundada en la Fe, la Esperanza y el Amor, es la alegría que el mundo necesita y que debemos conservar y fortalecer, cada día, en el Belén del altar en donde el Niño se hace Pan de Vida y se nos da como alimento Vivo y Verdadero para llevar su Luz, como Estrella de Belén, para que otros puedan encontrar el Camino para alcanzar la Vida.
No dejemos que la alegría de la infancia espiritual se pierda en nuestras vidas, sino que siempre podamos nacer del Espíritu y ser niños en los Brazos de Dios Padre para que nuestra alegría y gozo sean plenos pues nos dejamos conducir pro Su Mano. Que el actualizar nuestra Fe nos llene de Esperanza para que siempre podamos seguir sembrando el Amor de Dios en los corazones de los que necesitan volver a creer.
jueves, 5 de enero de 2023
Evangelizar
Nos saciaremos con su visión
De los Sermones de san Agustín, obispo
¿Quién puede conocer los tesoros de sabiduría y ciencia ocultos en Cristo y escondidos en la pobreza de su carne? Él, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para que nos enriqueciéramos con su pobreza. Al asumir nuestra condición mortal, destruyendo así la muerte, se mostró en pobreza; pero con ello nos garantizó las riquezas futuras, sin perder las que había dejado.
¡Cuán grande es la bondad que ha reservado para sus fieles, y que comunica a los que esperan en él!
Ahora nuestro conocimiento es parcial, hasta que llegue lo perfecto. Para hacernos capaces de esta perfección futura, él, igual al Padre por su condición de Dios, se hizo semejante a nosotros, tomando la condición de esclavo, para restituirnos nuestra semejanza con Dios; él, Hijo único de Dios, se hizo Hijo del hombre, para convertir en hijos de Dios a todos los hijos de los hombres; tomando la condición visible de esclavo, abolió nuestra condición de esclavos, haciéndonos libres y capaces de contemplar la naturaleza de Dios.
Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Aquellos tesoros de sabiduría y ciencia, aquellas riquezas divinas, son llamados así porque ellos nos bastarán. Y aquella gran bondad es llamada así porque nos saciará. Muéstranos, pues, al Padre, y eso nos bastará.
Y, en uno de los salmos, uno de nosotros, en nosotros y por nosotros, le dice al Señor: Me saciaré cuando aparezca tu gloria. Él y el Padre son una misma cosa, y el que lo ve a él ve también al Padre. Por tanto, el Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria. Cuando se vuelva a nosotros, nos mostrará su rostro; y seremos salvados y quedaremos saciados, y eso nos bastará.
Hasta que llegue este momento, hasta que nos muestre aquello que ha de bastarnos, hasta que podamos beber y saciarnos de aquella fuente de vida que es él mismo, mientras caminamos por la vía de la fe y vivimos en el destierro, lejos de él, mientras tenemos hambre y sed de perfección y santidad y deseamos con ardor inefable contemplar la belleza de Dios, celebremos con humilde devoción su nacimiento en condición de esclavo.
No podemos aún contemplar cómo es engendrado por el Padre antes de la aurora; festejemos su nacimiento de la Virgen en plena noche. Aún no percibimos cómo su nombre es eterno y su fama dura como el sol; reconozcamos que su tienda ha sido puesta en el sol.
Aún no vemos al Unigénito que permanece en el Padre; recordemos al Esposo que sale de su alcoba. Aún no ha llegado el momento de sentarnos a la mesa de nuestro Padre; veneremos el pesebre de nuestro Señor Jesucristo.
lunes, 2 de enero de 2023
Como si tuvieran una sola alma
De las Disertaciones de san Gregorio de Nacianzo, obispo
Nos habíamos encontrado en Atenas, como el curso de un río que, naciendo en una misma patria, se divide luego hacia diversas regiones (a donde habíamos ido por el afán de aprender) y de nuevo, de común acuerdo, por disposición divina, vuelve a reunirse.Por entonces, no sólo admiraba yo a mi grande y querido Basilio, por la seriedad de sus costumbres y por la madurez y prudencia de sus palabras, sino que inducía también yo mismo a los demás que no lo conocían a que le tuviesen esta misma admiración. Los que conocían su fama y lo habían oído ya lo admiraban.
¿Qué consecuencias tuvo esto? Que él era casi el único que destacaba entre todos los que habían venido a Atenas para estudiar, y que alcanzó honores superiores a los que correspondían a su condición de mero discípulo. Éste fue el principio de nuestra amistad, el pequeño fuego que empezó a unirnos; de este modo, se estableció un mutuo afecto entre nosotros.
Con el correr del tiempo, nos hicimos mutuas confidencias acerca de nuestro común deseo de estudiar la filosofía; ya por entonces se había acentuado nuestra mutua estimación, vivíamos juntos como camaradas, estábamos en todo de acuerdo, teníamos idénticas aspiraciones y nos comunicábamos cada día nuestra común afición por el estudio, con lo que ésta se hacía cada vez más ferviente y decidida.
Teníamos ambos una idéntica aspiración a la cultura, cosa que es la que más se presta a envidias; sin embargo, no existía entre nosotros tal envidia, aunque sí el incentivo de la emulación. Nuestra competición consistía no en obtener cada uno para sí el primer puesto, sino en obtenerlo para el otro, pues cada uno consideraba la gloria de éste como propia.
Era como si los dos cuerpos tuvieran un alma en común. Pues si bien no hay que dar crédito a los que afirman que todas las cosas están en todas partes, en nuestro caso sí podía afirmarse que estábamos el uno en el otro.
Idéntica era nuestra actividad y nuestra afición: aspirar a la virtud, vivir con la esperanza de las cosas futuras y tratar de comportarnos de tal manera que, aun antes de que llegase el momento de salir de esta vida, pudiese decirse que ya habíamos salido de ella. Con estos pensamientos dirigíamos nuestra vida y todas nuestras acciones, esforzándonos en seguir el camino de los mandamientos divinos y estimulándonos el uno al otro a la práctica de la virtud; y, si no pareciese una arrogancia el decirlo, diría que éramos el uno para el otro la norma y regla para discernir el bien del mal.
Y, así como hay algunos que tienen un sobrenombre, ya sea heredado de sus padres, ya sea adquirido por méritos personales, para nosotros el mayor título de gloria era el ser cristianos y ser con tal nombre reconocidos.
domingo, 1 de enero de 2023
Y se llenaron de alegría.
"Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto; conforme a lo que se les había dicho".
Después que los pastores llegaron al Pesebre y vieron lo que les habían anunciado los ángeles, volvieron al pueblo dando gloria y alabanza a Dios. La alegría de ellos es la alegría que nos a nosotros el saber que Dios ha venido a nuestras vidas para darnos una Vida Nueva que nace no de los hombres, sino de Su Espíritu y de Su Amor.
Hoy, al finalizar el año y al comenzar uno nuevo, vayamos como los Pastores al Belén para ver y dar gracias a Dios por la Vida que nos ha regalado pero, sobre todo, dejar en Sus Manos todo lo que hemos vivido, lo bueno y lo malo, lo triste y lo alegre, el dolor y el gozo, pues en Sus Manos todo tiene sentido, todo cobra una nueva dimensión, pues Él lo toma y se lo presenta al Padre y Él con su Amor lo purifica todo y lo renueva todo, y nos permite volver a comenzar con un corazón limpio, purificado por Su Amor y lleno de Su Gracia para que sigamos caminando en Fidelidad.
Claro que lo que nos llevamos en el corazón después de ver y agradecer es la alegría de nuestra salvación, que no es una alegría cualquiera, no es la alegría del mundo, no es la paz del mundo, sino la alegría y la paz que nos da el gozo de sabernos hijos gracias al Hijo que nos ha devuelto la filiación divina.
La paz y la alegría que nos da el Señor con su venida a nuestra vida no nace de si todo nos va bien o si no nos pasa nada, sino de saber que a pesar de lo que nos pida y nos permita vivir, siempre Él estará con nosotros para tendernos una Mano y levantarnos de nuestra postración, alegrarnos en nuestra tristeza, fortalecernos en nuestra debilidad, y darnos esperanza cuando veamos todo sin futuro.
Sí, hoy finaliza un año lleno de muchas cosas, cosas que si, como María, las conservamos y meditamos en nuestro corazón, con la ayuda de Su Gracia, nos darán mayor sabiduría para comenzar un nuevo año en el que podremos aprender y madurar, desde el Espíritu de Dios, para seguir intentado ser Fieles a la Vida que el Señor nos dio.