"Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan".
Al aceptar seguir a Jesús hemos aceptado un cambio de vida: vivir de acuerdo a las enseñanzas del Evangelio, aceptar las exigencia del Evangelio, dejar de lado lo que hemos aprendido del mundo y lo que el mundo nos quiere hacer vivir y aceptar la Voluntad de Dios en nuestras vidas.
Y, en esto del mundo, conviene que también dejemos de lado la vida política del mundo, hoy en día vemos cómo la vida política se está destruyendo a sí misma y cómo van destruyendo por su apetito de poder a las ciudades sin tener en cuenta la vida de los civiles que van muriendo por su querer ser el más fuerte, el más grande, el mas de todo.
Y, en muchos casos, tantos en laicos como en consagrados o sacerdotes vemos cómo la política se va metiendo poco a poco y vamos queriendo tener el poder. Y ¿cuál es el poder que podemos tener en la Iglesia? ¿Para qué sirve ser poderoso dentro de una comunidad cristiana? ¿Qué es lo que se gana con el poder dentro de una vida cristiana? En realidad, muchos no hemos entendido o nos queremos olvidar de lo que nos dijo Jesús: "el que quiera ser el primero que se haga el último, el servidor de todos". Y, sobre todo: "quien quiera seguirme que renuncie a sí mismo, que cargue su cruz de cada día y que me siga".
Pero claro, hoy vemos que muchos dicen que son cristianos pero no siguen a Cristo, siguen sus propias convicciones, se hacen eco de las ideología mundanas, enarbolan sus propios YO y sus ideales y se lanzan a una batalla contra el Evangelio, la Tradición, el Magisterio y la Ley de Dios, sin aceptar el Camino propuesto por Jesús. No son pocos los que sin tener vida cristiana quieren dirigir las comunidades cristianas ¿hacia dónde? ¿Hacia sus propios beneficios? ¿Hacia su propia fama? ¿Para la foto en las RRSS?
Por eso Jesús nos invita a discernir, siempre y en todo momento, qué es lo que aceptamos, a quién aceptamos y cómo vivimos lo que creemos. Constantemente tenemos que examinar nuestros valores, aquello que hemos dejado entrar en el corazón y lo llevamos a la vida para saber si eso es de Dios o no, si es lo que Jesús nos dice que vivamos o no, y, por supuesto, pedir la Luz y la Fuerza del Espíritu Santo para no dejarnos engañar por los cantos de sirena, que cantan muy lindo pero que no nos conducen a las Fuentes de Vida Eterna, sino que nos llevan por el camino de la perdición.
sábado, 5 de julio de 2025
Hacer todo nuevo
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