domingo, 13 de julio de 2025

Anda y haz tú lo mismo

Él dijo: «El que practicó la misericordia con él».
Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».

A veces no nos hace falta leer un texto completo del Evangelio para saber qué es lo que estaba hablando Jesús. En este caso las palabras nos llevan a la Parábola del Buen Samaritano. Una parábola que no nos deja, a ninguno, sin hacernos muchas preguntas sobre el amor al prójimo, y, si de verdad, tenemos en cuenta a nuestro prójimo.
Los fariseos por querer ocultar sus intenciones, en las preguntas que le hacían a Jesús para querer condenarlo, revelan una cierta ignorancia sobre los mandamientos y los preceptos que tenían que cumplir de acuerdo con la Ley de Moisés. Pero Jesús nunca se dejó engañar por sus intenciones, es más, gracias a esas intenciones nos ha dejado mensajes hermosos y difíciles de llevar a la vida cotidiana.
Claro que, a veces, hacemos como los fariseos y nos quedamos con la letra de la Ley o de las parábolas de Jesús, en este caso diríamos: nunca me he encontrado a un hombre malherido en el camino, por eso no he tenido que ayudar a nadie. Y nos olvidamos de las demás parábolas y exhortaciones de Jesús que tienen que unirse a esta parábola, como por ejemplo aquella acerca del Juicio final: “Venid a mí benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber… Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? … En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
A lo que le tenemos que sumar lo que Lucas rescata de las palabras de Jesús: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.
Así podremos llegar a alcanzar el Reino de los Cielos, pero, sobre todo, podremos llevar a cabo ese Reino de los Cielos aquí en la tierra, que es lo que pedimos cuando nos hacemos eco de la oración de Jesús: “venga a nosotros tu Reino”, y ¿quién construye el Reino de los Cielos en la tierra? Todos aquellos a quienes el Señor llamó y consagró con su Espíritu el día del bautismo, por eso nos hizo sacerdotes, profetas y reyes, para que, como Él pudiéramos continuar la obra de la Salvación.

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