"Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?".
Aquí está una frase que repetimos mucho en nuestra vida de fe: pedid y se os dará, y, por eso creemos que todo lo que pidamos se nos va a dar, y si insistimos se nos dará mucho más rápido, pues así lo ha dicho el Señor. El problema, como muchas veces nos pasa con el evangelio, es que no leemos todo y no lo leemos en relación con todo lo que Jesús nos ha dicho.
Pedid y se os dará finaliza con ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu a los se lo piden? Por eso ¿pedimos el Espíritu Santo? ¿Qué es lo que pedimos?
Seguramente pedimos lo que en ese momento necesitamos, o lo que creemos que necesitamos, cosas que son importante y que nos parece apropiado pedir a Dios, pues es Él quien tiene el poder y la Gracia para "cubrir" nuestras necesidades.
Casi que uno podría pensar: ¿de qué me sirve pedir el Espíritu Santo si necesito otra cosa?
Por eso, en la carta de Santiago y en la de Pablo nos hablan de la oración y del Espíritu Santo que si las unimos nos ayudan a entender por qué debemos pedir el Espíritu Santo:
"Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones".
"Pues, ¿quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Del mismo modo, lo íntimo de Dios lo conoce solo el Espíritu de Dios".
Si dejamos al Espíritu Santo no sólo que nos anime, sino que nos ayude a pedir, todo lo que pidamos lo recibiremos pues es lo que verdaderamente necesitamos, porque es lo que nos ayudará en el momento que estamos viviendo y nos dará todo aquello que haga que aceptar la Voluntad de Dios sea el camino para nuestra perfección.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.