"Entonces comenzaréis a decir:
"Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas".
Pero él os dirá:
"No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad".
Hay veces que las Palabras de Jesús no son tan lindas como las pensamos, o, mejor dicho, no son tan lindas como queremos que sean, pues nos hacen pensar mejor en nuestras acciones cotidianas. En realidad siempre nos hace pensar en nuestra vida cotidiana, pero no siempre queremos pensar en lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos.
Y aquí es donde se pone más difícil examinarnos o examinar nuestra manera de actuar o cómo vivimos o si vivimos como verdaderos cristianos. Porque ¿por qué ser cristianos? Y ahí está la pregunta que le hacían a Jesús: ¿Pocos pueden salvarse?
Buscamos la salvación de nuestra alma, buscamos el poder volver a la Casa del Padre, pero en el camino hacia Allá tenemos que intentar vivirlo aquí. Mientras peregrinamos hacia la Casa del Padre tenemos que ir construyendo el Reino de los Cielos en la Tierra, y esa es nuestra misión.
Y es esa construcción a la que Jesús nos invita, pero nos invita de un modo diferente:
«Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; pero él os dirá: "No sé quiénes sois".
La construcción de mi ser cristiano, y la construcción del Reino de los Cielos en la tierra, requiere de un esfuerzo sobre humano, porque construimos desde Dios en nuestras vidas y en la sociedad. Lo sobrenatural que queremos vivir es lo que nos implica una lucha continua, y no solamente un estar cerca o hacer como si, sino que implica una conversión constante hacia lo que Dios quiere de nosotros, y eso es lo que Jesús nos ha dicho en el Evangelio: ser cristiano es vivir como Jesús haciendo de la Voluntad de Dios nuestro único modo de vida, pues no hay otro camino más que ese, y ese Camino es el que nos lleva a vivir en el mundo pero sabiendo que no somos del mundo, pues Él nos ha llamada, nos ha elegido y nos sacado del mundo para llevar a todos hacia el Padre, y salvar sus almas.
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