"A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan».
Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así»
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios".
Muchas veces, y no pocas veces, nos quedamos girando sin sentido en la rueda del "siempre se hizo así" o "siempre lo hice así" o "mejor malo conocido que bueno por conocer", y nos quedamos viciándonos en la rueda de la rutina por tener miedo de lo nuevo o de lo que me saca de mi "zona de confort".
Dios nos muestra que cuando le obedecemos siempre habrá algo maravilloso por ver, o, por lo menos, Él nos dará la Gracia para que lo que estaba atado se pueda desatar o lo viejo se haga nuevo, o, simplemente, saber que de Su Mano nada malo pasará.
En este episodio del nacimiento de Juan Bautista vemos claro como algunos, los que creen que lo saben todo, siempre se meten para impedir (no directamente, o a veces sí) que uno pueda hacer la Voluntad de Dios, pues claro, sólo aquél que ha escuchado y discernido cuál es la Voluntad de Dios sabe cuál es.
Saber qué es lo que Dios quiere para mí es complicado, pero si en el medio se mete alguien (quizás con buena voluntad) pero no está por la labor de discernir conmigo acerca de la Voluntad de Dios, más que ayudar estorba. Y en este caso uno tiene que decir, como Isabel ¡No, se va a llamar Juan! o en otras palabras, eso no es lo que queremos, lo que Dios nos pide es que se llame Juan.
Por eso mismo tenemos que saber bien a quién le pedimos consejos, ya sea porque queremos hacer la Voluntad de Dios o porque no queremos hacerla. Sabiendo que los consejos son sólo eso: consejos, después me toca a mí decidir qué es lo que quiero hacer con ello, si tomarlo o dejarlo, todo depende de hacia dónde quiero ir. Como dice el Señor por el Profeta: pongo delante de ti el bien y el mal... tú eliges.
sábado, 23 de diciembre de 2023
Tú eliges
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