jueves, 7 de diciembre de 2023

Escribir con la mano y borrar con el codo

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos".
Vivimos en un mundo en donde nos sobran las palabras, y las usamos, muchas veces, sin pensar en lo que decimos, o las decimos pensando que enseguida se pueden borrar, como si las escribiéramos con un lápiz. Hemos vaciado de contenido las palabras más hermosas y las más valiosas para nuestra vida, y así, también, nos pasa con nuestra vida de fe, pues ya no es lo mismo lo que decimos y lo que vivimos, y lo que vivimos no dice nada de lo que decimos que creemos.
Decimos "Padre nuestro", pero sólo consideramos hermanos a los que nos tratan bien, a los que realmente queremos, a quienes nos dicen lo que queremos escuchar, pero si alguien dice algo que no quiero escuchar... ya no es mi hermano; si alguien hace algo que no me gusta... le doy vuelta la cara; si ... dejo de hablarle; etc. ¿Entonces somos hermanos?
Decimos "venga a nosotros tu Reino", pero queremos que ese reino lo construyan otros, porque yo hoy no tengo tiempo, no puedo hacer eso, no sirvo para nada, me quedo mejor en mi sofá... Y continuamos con "hágase tu Voluntad en la tierra como en el Cielo", y en realidad no la hacemos, ni siquiera nos preguntamos cuál es la Voluntad de Dios, y si lo se miro para otro lado porque lo que me está pidiendo no es lo que quiero hacer...
Y así nos tendríamos que poner a analizar todo lo que decimos, todo lo que rezamos, todo lo que ofrecemos como testimonio al mundo de hoy, los cristianos. ¿Ofrecemos al mundo un camino en la Verdad, en la Vida, en la Fidelidad a Dios? O simplemente nos hemos acostumbrado, como el mundo a escribir con la mano y borrar con el codo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.