martes, 26 de diciembre de 2023

Pasivos ante el pecado

 "Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu».
El martirio de San Esteban es lo que ilumina la octava de Navidad haciendo que el Nacimiento de Jesús se vea concretado en su entrega hasta el final, haciendo de su vida una luz que iluminó a aquella comunidad y le dio valor para seguir llevando la Buena Noticia. Está claro que el martirio no es algo común en nuestros pueblos, pero, sobre todo, porque también es un Don de Dios para la persona y para la Iglesia, pues se necesita mucha fuera espiritual para aceptar entregar la vida para salvar y conservar el Amor a Dios y a los hermanos.
Pero, además de mirar la entrega de Esteban quería ver la actitud de Saulo (quien después sería San Pablo) en este breve párrafo de los Hechos.
"Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo".
Aquí podríamos ver que la actitud de Saulo es una actitud pasiva frente a un hecho muy duro: el apedreamiento de una persona.
Y eso me hizo pensar mucho en mí, en nosotros. Sí, porque, no pocas veces, nos quedamos en actitud pasiva mientras otros apedrean (con sus palabras) a otras personas, no somos capaces de defender la integridad, o la fama de una persona cuando otras la están atacando. También, me parece, que no somos capaces de interceder para que dos personas puedan perdonarse o salir al encuentro cuando están distanciadas y ofrecernos para solucionar tal o cual problema.
Tenemos, las más de las veces, una actitud de pasividad frente al pecado y al dolor del otro que, pensándolo bien, no tendría que ser así entre hermanos, sino que tendríamos que hacer algo para que el Amor sea el vencedor en todo momento.
Es cierto que es más fácil "no meternos", pero ahí es cuando estamos "omitiendo" ayudar al hermano a no pecar y ayudar al hermano a buscar la reconciliación. Es decir, estoy comiendo pecado de omisión porque pudiendo hacer algo para evitar el escándalo o para evitar el dolor, no estoy haciendo nada, simplemente me quedo mirando cómo se va perdiendo la unidad y el amor.

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