«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien".
Cada día que pasa me gusta más esta afirmación de Jesús, y, es más, cada día me siento más identificado con los que no son sabios y entendidos, porque así no tengo que andar buscando tantos argumentos para creer ni para dejar de creer, simplemente creo.
¿Por qué digo esto? Ayer leyendo un hilo de discusión porque alguien, alguien que se las da de entendido y sabio, criticaba a los cristianos por creer las tonterías que la iglesia ha inventado hace más de dos mil años. Un cristiano defendía a capa y espada todos y cada uno de los argumentos del (supuesto) ateo y sabio. Y, en realidad me alegraba que se defendiera tanto lo que se creía, pero a la vez me daba lástima porque nunca se encontrarán argumentos válidos para los que se creen sabios, porque no tienen el corazón abierto ni siquiera para respetar las "tonterias" que otros creemos.
¿Hay que defender lo que creemos? Sí, hay que defenderlos. Pero ¿cuál es la manera de defender lo que creemos? Viviendo. En estos tiempos no hay mejor defensa que una fe bien vivida, y con la certeza de que no hace falta que seamos entendidos ni sabios para hacerle creer a los sabios y entendidos de este mundo el por qué creemos, porque nunca se van a abrir a nuestros argumentos. Y, como dice el refrán, estaremos gastando pólvora en chimangos.
Y, por otro lado, me alegro tanto de no tener que andar buscando argumentos para defenderme que me deja con una paz inmensa. Yo vivo y dejo vivir. ¿Quieres saber por qué vivo tan en paz? Como le dijo Jesús a aquellos discípulos: Ven y verás. ¿Quieres saberlo sin cuestionarlo? Bien. ¿Quieres cuestionarlo y escuchar mis argumentos? Tan bien. ¿Quieres cuestionarlo pero no quieres escuchar? Entonces sigue tu camino, porque aunque "resucite un muerto tampoco creerás".
Ser niño en el espíritu no es fácil, pero debemos intentar seguir madurando para no caer en la tentación de hacer sabios y entendidos, sino dejarnos conducir por el Padre porque será Él quien ponga las palabras en nuestros labios sabiendo que su locura es más sabia que la sabiduría de este mundo.
martes, 5 de diciembre de 2023
Las locuras de Dios
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.