martes, 12 de diciembre de 2023

Preparad un camino al Señor

"Una voz grita:
«En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos juntos - ha hablado la boca del Señor -.»
"Que los valles se levante", el Señor nos invita a levantar nuestro ánimo, así como con las Promesas quería levantar el ánimo del Pueblo de Israel, también el nuestro. A veces nos pilla el fin de año, las Fiestas de Navidad, con el ánimo bajo, ya sea por el cansancio, por el stres del trabajo, del día a día, por los que se fueron y no van a estar, y tantas otras cosas y motivos que tenemos para que, por una u otra razón, el pensar en las Fiestas de Navidad nos hace, en cierto modo, deprimir.
También nos invita a los que no encuentran un sentido en la vida, o sienten ese vacío en su interior, a rellenar y dar sentido con la Esperanza, la Esperanza cierta de que el Salvador nace para mí, para tí, para nosotros, y quiere dar un sentido a lo que vivimos, quiere que descubramos el gran valor que tenemos pues todo un Dios se ha fijado en nuestra pequeñez y pobreza y nos ha enviado a Su Hijo para darnos Vida y Vida en abundancia.
Así los valles se levantan, se levantan los hijos de Dios con la esperanza firme y cierta de saber que Nuestro Salvador nace y nace para que nosotros nazcamos, cada día, sabiendo que el Padre nos Ama y que, a pesar de lo que nos toque y permita vivir, siempre saldremos adelante, con Su Gracia, por Su Amor, y para que podamos, desde nuestra debilidad y pequeñez, mostrar su poder y grandeza.
Pero también nos invita a que "las colinas y los montes se abajen", porque, claro, también estamos los que nos hemos subido al pedestal de nuestro ego, y nos creemos los mejores del mundo, ya sea porque hemos hecho muchas cosas, porque nos creemos que los likes de nuestras redes sociales van aumentando y entonces somos unos genios, porque nuestro temperamento nos dice que no hay nadie mejor que yo, etc. Todo eso que se va acumulando en el ego y pasa a ser egoísmo y después vanidad y luego soberbia, algo que no nos deja mostrar y ver, con claridad, el Amor de Dios, y el saber que sin Él nada hubiéramos podido hacer. Por eso tenemos que rebajar un poco o mucho nuestro orgullo, vanidad y soberbia, para que, desde la humildad podamos dar más Gracias a Dios y amar más a nuestros hermanos.
Y, por último, enderezar nuestros camino porque siempre, por X o por Z, nos vamos torciendo, pues las tentaciones del mundo son muchas y muy buenas, y nos despistan, nos sacan del Buen Camino de Dios y nos hacen perder de Vista el Horizonte de nuestra vida: la santidad, el vivir de acuerdo a Su Voluntad, aquí en la tierra como en el Cielo. Y así poder buscar el sacramento de la reconciliación que nos ayude a "enderezar los caminos".

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