En el día de los Santos Inocentes Dios nos está pidiendo que volvamos a la inocencia inicial, es decir a la inocencia de los niños que confían en Su Padre, a la inocencia de vivir reconciliándonos como lo hacen los niños que no tienen maldad en su corazón, sino que buscan siempre estar bien y en buena relación con los demás, que cuando se pelean buscan enseguida un abrazo para mostrar el cariño y el amor al otro.
Pero no la inocencia de creer que todo lo puedo hacer y que no tengo que pedir perdón por nada y a nadie porque sólo Dios puede perdonarme, porque sino lo que Jesús nos enseñó sería pura mentira, incluso porque nos ha dicho que digamos: "perdona nuestro ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Por ello, para pensar mejor todo esto nos basta el párrafo que San Juan nos escribe hoy:
"Este es el mensaje que hemos oído a Jesucristo y que os anunciamos: Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna. Si decimos que estamos en comunión con él y vivimos en las tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. Pero, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado".
Si hemos roto la comunión con alguien, con algún hermano o familia o amigo o miembro de nuestra comunidad, entonces no estamos en comunión con todos, ni estamos en comunión con la Luz del Señor. Y, entonces, debemos buscar el modo de revertir esa situación, buscar el modo de tener la valentía y la fuerza suficiente para pedir perdón, para reconciliarme y consolidar la comunión en el amor, en el espíritu.
Porque, en este caso y en otro:
"Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia".
Y sí, nos engañamos muchas veces porque siempre le echamos la culpa al otro, es el otro quien tiene que venir y pedirme perdón, es el otro quien hizo lo que no debía, es el otro quien me ha ofendido, es el otro... pues yo soy tan bueno y tan angelical que nunca haga nada mal... ¡vamos!
"Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y su palabra no está en nosotros".
Por eso, muchas veces, nos cuesta reconciliarnos con Dios y con los hermanos, porque pensando que nunca hacemos nada mal, que nunca pecamos, lo hacemos mentiroso al Señor, pues Él mismo es quien ha dicho: "el justo peca 7 veces por día", y nosotros que de justo, a veces, sólo tenemos el nombre...
¿No será hora de ponernos frente a la Luz y pedir la fuerza del Espíritu para hacer lo que debemos hacer y volver a la comunión con nuestros hermanos?
jueves, 28 de diciembre de 2023
La verdadera inocencia
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