"Me fue dirigida esta palabra del Señor:
«Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver, y no ven; tienen oídos para oír, y no oyen; pues son un pueblo rebelde".
¿Cuál es la rebeldía que señala Dios? Una rebreldía que nace de que nos somos capaces de leer los signos de los tiempos en los que se nos van diciendo muchas cosas, pero como tenemos los ojos cerrados y los oídos tapados, entonces, ni vemos, ni oímos lo que Dios nos va diciendo a cada paso del camino.
Si vamos por la calle vamos a ver cuántos somos los que vamos con la mirada puesta en el móvil, y cuántos otros con los auriculares puestos escuchando música a todo volúmen: no ven ni oyen, pueden pasar mil cosas a su alrededor pero no se dan cuenta de lo que ocurre.
Pero eso es sólo un ejemplo, porque no es sólo la música la que aturde, ni es el móvil el que no nos deja ver, sino que vivimos inmersos en un mundo donde sólo vemos lo que sucede en nuestro ombligo, dentro de las cuatro paredes de nuestra casa y no podemos ver más allá, pues no levantamos la cabeza para mirar al otro, a mi hermano; ni abrimos los oídos para escuchar los gritos de dolor de mis vecinos, del hombre que vive en el mundo y no sabe ya cómo gritar para que oigamos sus gemidos.
El Hombre, la humanidad, como dice san Pablo, gime dolores parto esperando que los hijos de Dios le demos respuesta a sus dolores y encontremos el camino de su redención.
Pero no, vivimos adormecidos por el espíritu del mundo, atribulados porque nunca llegamos a tener lo que buscamos, cansados por ir corriendo detrás del tiempo buscando más tiempo para hacer cosas que no alimentan nuestro espíritu y nos van dejando hambrientos de eternidad.
El mundo en el que vivimos nos quiere sordos y ciegos para no ver que vamos directos al precipicio de la nada, pues el hombre todo se va vaciando de sentido y sólo busca percepciones, sensaciones que lo hagan sentir vivo, y, por eso, cada día necesitamos de más cosas que nos demuestren que estamos vivos, siendo que tenemos un espíritu de Vida que clama que lo dejemos vivir en nosotros, que lo maduremos, que lo alimentemos con el Verdadero Alimento para tener vida y dar verdadera vida al hombre que la neceista.
jueves, 11 de agosto de 2022
Sordos y ciegos
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