martes, 16 de agosto de 2022

La soberbia no es el Camino

"Me fue dirigida esta palabra del Señor:
«Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Esto dice el Señor Dios:
Se enalteció tu corazón, y dijiste: “Soy un dios y estoy sentado en el trono de los dioses en el corazón del mar”.
Quizás esta palabra del Señor al príncipe de Tiro nos puede venir también a nosotros, y no porque ya se nos haya ensorbebecido el corazón, sino para que no caigamos en la tentación de reemplazar a Dios por nosotros mismos. Aunque, en algunos casos parece que ya se ha dado el cambio.
El hombre de este siglo XXI quiere ir quitando a Dios del medio de la sociedad, y busca la manera de hacerlo, constantemente, y así poder convertirse él mismo en su propio dios y señor, haciendo "nuevas" todas las cosas, sin saber que ya todo se ha probado y que "no hay nada nuevo bajo el sol".
Claro que este hombre, soberbio y orgulloso de sí mismo, no cae en la cuenta de que no está viendo lo que pasa consigo mismo, que su dignidad cada día está más baja y que va perdiendo credibilidad con sus leyes e ideologías.
También es cierto que son muchos los que caen en sus redes y siendo "cristianos" van tejiendo la misma red de mentiras de un dios frabricado por manos del hombre.
Es tanto el apetito de poder que tiene el hombre que no se da cuenta, como decía algún filósofo modero, que se va convirtiendo en lobo de sí mismo, pues se va devorando a sus propias crías y va perdiendo su capacidad de entender la realidad que se le presenta ante los ojos, y no ve que todo va a derrumbarse.
Por eso, más que nunca, el Señor nos llama a poner nuestra mirada fija en Él, pues es el único que no modifica su Palabra, pues su Palabra es eterna y vital, aunque muchas veces nos duela lo que nos dice y lo que nos pida, pero sabemos que con Ella obtendremos la Vida Verdadera, pues Él es la Palabra que se hace Camino para alcanzar la verdadera plenitud de nuestro ser.
Así nos llama, constantemente, a servir a Su Palabra, a vivir según Su Palabra, y a mostrar con nuestra vida que Su Palabra es la Verdad, es la Vida verdadera del hombre.
«En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».
La riqueza del hombre moderno es su soberbia y en su soberbia perderá su vida, por no haber puesto la confianza en Quien debiera.
Los que hemos tenido la Gracia de creer tenemos que tener la fortaleza de no caer en la misma riqueza, sino que permanenciendo en la pequeñez del hijo, saber que de la Mano del Padre alcanzaremos la Vida.

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