Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salven?».
Él les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán.
Estamos en medio de las Ferias y Fiestas en honor a San Bartolomé, nuestro Patrón. Unas ferias y fiestas muy anheladas después de la pandemia y las restricciones que habíamos sufrido, y, no sólo eso, sino que hoy recordamos a tantos que en estos últimos dos años partieron a la Casa del Padre. Siempre en las fiestas, sean cuales sean, se nos suma una lágrima de recuerdo por los que ya no están, pero, por Gracia de Dios, y por el Don de la Fe, sabemos que en la Casa del Padre viven la Nueva Vida que Jesús nos regaló con su muerte y resurrección.
Esa es la Fe que nos transmitieron los apóstoles, y, para nosotros San Bartolomé fue quien creyó en Jesús por su palabra, y lo siguió y aceptó ser su apóstol hasta entregara su vida para defender la Verdad del Evangelio.
Gracias a él y los demás apóstoles la Fe se fue sembrando por todo el planeta, y, hoy, gracias a que en nuestros pueblos la fe cristiana echó profundas raíces, hoy estamos celebrando a nuestro Santo Patrón y a la Madre del Señor, nuestra Reina Grande.
Hoy, nos toca a nosotros seguir transmitiendo esos mismos valores que el Señor nos dejó como legado para que los vivamos en santidad. Valores que, para algunos, están caducos, pero sabemos que los Valores del Evangelio, como la Palabra de Dios, nunca pasará, que están y estarán siempre vivos para darnos vida a nosotros y a los que crean en la Palabra que trasmitimos con nuestra vida.
Sabemos, con certeza, que no es fácil vivir en estos tiempos el Evangelio de Jesucristo, que los valores evangélicos no son fáciles de vivir, pero tenemos que pedir la Gracia y la Fuerza al Espíritu Santo para que podamos hacerlo, que no quede sólo en palabras que creemos, sino que vivamos lo que creemos, para que nuestra vida sea una continua predicación de la alegría de vivir en Dios.
Hoy nos toca a los cristianos de este Pueblo y de todo el mundo, ser, cada día, más fieles y radicales en la vivencia de la Voluntad de Dios, para que como María y Bartolomé, y tantos santos que nos iluminan en el Pueblo, podamos vivir y transmitir la Fe que nuestros abuelos y padres nos regalaron por medio del Bautismo, y así poder seguir construyendo el Reino de Dios aquí en la tierra. ¡FELICES FIESTAS DE SAN BARTOLOMÉ!
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