miércoles, 21 de mayo de 2025

Impulsados por el Espíritu

"En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé".
En estos días que vamos leyendo del libro de los Hechos de los Apóstoles cómo han sido los primeros momentos de la Iglesia, vemos que siempre han habido disputas, divisiones, y gente que se ponía en contra unos de otros. Y, seguramente, que todos lo hacían con muy buena intención, porque desde las persecuciones de los primeros cristianos se hacían con buenas intenciones, pero no desde la Voluntad de Dios.
Aquí, como vemos, unos discípulos comenzaron a predicar según lo que sabían, tanto del judaísmo como de la vida nueva en Cristo, poniendo como condición para ser cristiano ser primero judío. Y es ahí donde se produce la discusión con Pablo (que no nos olvidemos que él era un judío muy celoso de su fe) que no veía necesario tener que circuncidar a los paganos para que después sean bautizados.
A veces nos "agarramos" a lo que hemos hecho siempre o lo que hemos vivido siempre y no nos abrimos a lo que Dios pueda mostrar en este momento o para el futuro. Somos, y perdón por la comparación, animalitos de costumbres que no les gusta cambiar o modificar un estilo de vida o una tradición que no es más que eso.
Esta discusión entre Pablo y los demás llevaron al primer concilio de Jerusalén donde tuvieron que discernir a la Luz del Espíritu Santo qué es lo que Dios quería. Y esa es la parte que, muchas veces, nos falta a los cristianos: discernir a la Luz del Espíritu Santo qué es lo que Dios quiere para este momentos, para mi vida, para mi familia, para mi comunidad, para tal o cual momento.
A veces nos aferramos a lo que siempre hemos hecho o cómo lo hemos vivido, y no nos damos cuenta que, en definitiva, estamos siendo infieles a la Voluntad de Dios porque no hemos renunciado a nuestros criterios y gustos, sino que nos quedamos parados en nuestros quince y no damos un paso para no perder de vista lo que tenemos o el lugar que ocupamos.
Y Dios nos invita, cada día, a buscar, con el Espíritu, su Voluntad para poder ser Fieles a la Vida que Él nos pida vivir.

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